lunes, 26 de septiembre de 2016

El declinar de la socialdemocracia

Escrito por un ex-parlamentario y ministro laborista, esta es una historia de la decadencia del Partido Laborista británico y de la trasformación británica en un sistema de partido único (el Conservador) si no fuera por los nacionalistas escoceses.
Hay una fugaz referencia a España y Grecia donde encuentra las mismas causas, pero que, al tener un sistema electoral proporcional y no mayoritario como el británico, sí ha podido dar paso a fenómenos como Podemos y Syriza respectivamente.
Para el caso laborista, claro que el actual liderazgo de Corbyn, recientemente renovado, tiene algo que ver en esa decadencia: es más un predicador, dice, que un político. Pero sería injusto atribuirle todo el peso cuando la tendencia es más general en Europa y sus predecesores han tenido algo que ver en esa decadencia con sus más que evidentes fallos y posteriores decisiones (son el caso de Tony Blair y de Gordon Brown con sus aventuras económicas y políticas y posteriores acomodos en la vida política y civil).
Claro que yo también he tenido que pensar en el caso español, semejante y diferente al mismo tiempo, y en el papel de Pedro Sánchez en esa decadencia.
Primero, insisto, no es el único en Europa ni es el primero en su partido (el caso de Felipe González es central, pero también Rodríguez Zapatero)
Segundo, su situación final ha sido la de tener que optar entre guatemala y guatepeor, sin saber cuál era cada cual. Apoyar el Partido Popular era malquistarse a sus militantes y a muchos de sus electores, intentar formar gobierno era condenarse a un nuevo fracaso, votar contra el PP era aparecer como irresponsable condenando al país, como si solo fuera él, a unas terceras elecciones. "Pobre del pobre que al cielo no va, lo chingan aquí, lo chingan allá".
Tercero, lo dijera Adenauer o Andreotti, el caso es que hay "enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido". Estos últimos aprovechan los fallos del líder para intentar sustituirle por otro. Tienen sus problemas locales (presupuestos), pero, en términos de partido, están en un "quítate tú que ya pongo yo a otro" o a otra. Han demostrado públicamente su oposición y, por tanto, la división interna, en el momento más inoportuno: las elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco.
Cuarto, los resultados de estas elecciones no están claros para lo que ahora estoy discutiendo. Cierto que los socialistas caen en ambos casos y sufren un ligero "sorpasso" (en votos, no en escaños, en Galicia) por parte de las alianzas de Podemos presentadas como si fueran solo de Podemos (olvidando los problemas para montar su lista en Galicia). Pero tampoco tanto: en el País Vasco podrían entrar en un gobierno de coalición con el Partido Nacionalista Vasco. En todo caso, no alteran sustancialmente (más allá del previsible arrimar el ascua a la propia sardina que practicará cada cual) los puntos dos y tres. Y la situación sigue siendo inestable.
Quinto, no es de descartar una movida como la de Corbyn y conseguir Pedro Sánchez mantenerse en la secretaría general (con el 62 por ciento de los votos como el laborista, pero eso es ganar el puesto), en congreso o en primarias, donde los llamados "barones" críticos tendrían las de perder. Pero eso es darle más alas todavía al PP, como lo de Corbyn a los Conservadores. 
¿Alternativa? Viable, no se me ocurre ninguna. Imaginables, muchas. Pero es obvio que hace mucho tiempo que no se practica lo de "la imaginación al poder".

The best democracy

El dicho continúa con un "money can buy", pero no voy por ahí. Voy por los resultados de esta encuesta del Pew Research Center preguntando en USA por qué apoyan a un determinado candidato. Y estas son las respuestas:
Obsérvese que, en números redondos y redondeando mucho, una cuarta parte de los encuestados se interesan por las propuestas de los candidatos que dicen apoyar. Pero un tercio declara que le apoya sencillamente porque no es el otro/otra, es decir, votarán en negativo. Lo del respectivo temperamento o si se trata de un "outsider" del sistema político estadounidenses o de una mujer con experiencia en el mismo, podría tener algún sentido en el caso de Clinton. Pero, sinceramente, no me parecen razones de peso para tales decisiones. Me pregunto qué contestarían los españolitos que vienen al mundo (les guarde Dios) y a los que una de las dos Españas ha de helarles el corazón, como diría Machado. Igual hay muchos que votarán a quien no quieren que salga. O, como en los Estados Unidos, tendrán que elegir entre el más malo y el más peor, sin saber cuál es cual.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Desplazados en el mundo

En 2015 ha habido 60 millones de personas desplazadas dentro y fuera de su país. Con un aumento inicial en los años 70 que duraría hasta mitad de los 90 y con un crecimiento casi explosivo en los últimos cinco años hasta alcanzar a un 0,8 por ciento de la población mundial. Estos y otros datos en el informe del Pew Research Center que se acaba de poner al día.
El caso de Siria sigue siendo impresionante. Este es el gráfico que copio de dicho informe:

Como se ve, el mayor problema lo suponen los desplazados dentro de Siria. Después, los refugiados en Turquía, Líbano, Jordania, Irak y el Norte de África. Y muy a lo lejos, aunque aumentando y mucho, los que buscan asilo en Europa. Para los europeos, es obvio que el problema es el de los que buscan asilo allí y, según el informe, el del poco aprecio que los ciudadanos tienen hacia lo que están haciendo sus gobiernos al respecto, pero también es obvio que el problema más grave, desde el punto de vista humanitario, está en otro lugar (Ya puestos, aconsejo la lectura del artículo de Alberto Piris sobre el oscuro embrollo sirio y el artículo de Pere Ortega sobre el papel del petróleo aquí).
El informe, con más asuntos y más gráficos, es, por definición, frío. Cuando se intenta poner cara a esos 60 millones de personas, sus sufrimientos y sus desesperaciones es cuando el asunto cambia de color. O hace cambiar el color del que lo lee. Y más cuando se añade la entrada a este otro informe:
One year after the surge of 1.3 million refugees who entered Europe in 2015 was at its peak, the number of new arrivals this summer has declined sharply compared with last year. But at the same time, the backlog of unprocessed asylum applications has reached more than 1 million and continues to grow
De nuevo Europa: han aumentado los refugiados y siguen acumulándose las demandas de asilo no respondidas.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Las otras puertas giratorias

Se suele criticar el hecho de que algunos políticos (no todos), cuando dejan esa actividad, acaban en empresas, consejos de administración o puestos importantes. Obvio, han tenido que ser políticos importantes que, si no, no serían útiles para las empresas que los podrían contratar. Barroso es el caso más reciente.
La dirección opuesta es igualmente interesante. Y no me refiero a los casos más vistosos como Ross Perot, Tyminski, Berlusconi o Trump. Me refiero a ministros que llegan al cargo desde la empresa. El caso que ahora está en los medios es el de la ministra británica del interior, pero un repaso a los ministros del actual gobierno en funciones español ya da una idea de qué sucede: altos ejecutivos del sector armamentístico, después ministros de Defensa, o del financiero, después ministros de Economía, ocupan su cargo. Ministros (o comisarios europeos, no solo españoles) con negocios propios son también conocidos. Su pasado empresarial no siempre ha sido totalmente limpio (para eso han estado los papeles de Panamá y los Bahamas leaks), así que es posible que ahora, desde una posición aparentemente diferente, tengan querencias o necesiten ocultarlo. 
Los simplismos que yo también uso de "los de arriba" (de origen orwelliano), o clase dirigente (de origen marxista, en versiones catequéticas) son útiles hasta cierto punto. Cuando se trata de hacer "análisis concretos de situaciones concretas" hasta El 18 Brumario de Luis Bonaparte tiene que dejarlos y darse cuenta que los simplismos necesarios no son todo ni el todo Un mapamundi es importante, pero no tiene sentido reducir toda la realidad a esa perspectiva. Para ir de mi casa a la estación de tren, necesito un callejero. Y para arreglar los fusibles fundidos necesito conocer cómo está la instalación eléctrica de la casa.
Nequid nimis, nada en demasía. El mapamundi de ayer sobre la UE y sus problemas financieros ayuda a entender los casi 3.000 despidos que planea el Banco Popular español, pero no explica por qué otros bancos no han hecho lo mismo. Lo de ayer no es un callejero ni un análisis de la instalación eléctrica. Es eso, un mapamundi.

viernes, 23 de septiembre de 2016

UE: recordar no es malo

Cuando se le pregunta en público a Wolfgang Schäuble sobre la situación del Deutsche Bank, suele salir por peteneras y, en particular, incidir en la situación que atraviesa Portugal. Usted pregunte lo que quiera, que yo contestaré lo que me dé la gana. Un reciente artículo intenta poner las cosas en su sitio. De él tomo el segundo párrafo y voy comentando sus frases:

1. With the financial crisis of 2008, German banks lost a lot of money on the other side of the Atlantic, because of investments in financial assets that proved toxic. 
No está de más recordar que la situación europea (y no solo europea) actual tiene su inicio visible con una crisis financiera simbolizada con la quiebra de Lehman Brothers y con el destape de productos financieros tóxicos que se habían puesto en circulación en el contexto de diversas burbujas simultáneas (inmobiliaria, sí, pero también energética y, claro, financiera). Los sabios bancos europeos habían comprado peligrosas cantidades de tan peligrosos productos que resultaron ser humo. Así que perdieron mucho, muchísimo dinero (y se encargaron de que no se supiera con claridad). 

2. These investments were supported by the rating agencies, which classified the assets as AAA until the eve of that crisis. 
Los bancos que compraron tales productos tóxicos eran suficientemente sabios como para hacer caso a las agencias de "rating" que hasta poco antes de que se destapara el fiasco estuvieron valorando dichos productos con la triple A (AAA, que algunos argentinos tal vez recuerden pero por otros motivos). Eran productos seguros y rentables.

3.Since 2010, with the Greek crisis and the support of the former president of the European Central Bank (ECB), Jean-Claude Trichet, Schäuble has found a solution to solve German banks’ problems: impose austerity across the European continent, tighten European budgetary rules, and throw ‘cohesion’ Member States such as Portugal – the PIIGS – to the wolves and/or moods of financial markets.
La solución para los problemas de los bancos alemanes castigados por su impericia al comprar productos tóxicos y por su credulidad la hacer caso de las agencias de "rating", fue imponer la austeridad (recortes en el gasto social, sanitario y educativo, pero no en la ayuda a los bancos con problemas -ver punto 2-, que incluyen a los españoles), imponer nuevas medidas presupuestarias (incluso reformando constituciones, como la española) y abandonar a los GIPSI -Grecia, Italia, Portugal, España e Irlanda, olvidémonos de Francia- a merced de los vientos que soplaran en cada momento.

Añado: estas medidas agudizaron una tendencia observable en casi todos los países "occidentales" que habían sufrido el crash y se habían hiper-financiarizado: la fragmentación de su sistema político, haciendo falso lo dicho por un ministro español hace un par de días, a saber, que la peor crisis económica es la que tiene causas políticas. Es al revés: no hay peor crisis política que la que tiene causas económicas (el caso español, aquí). Que se lo digan a la Alemania de los años 30 y al resto de Europa en aquellos tiempos.
Esta sumisión a las finanzas ha debilitado los vínculos sociales, cosa que ha hecho que los ciudadanos busquen medios para afrontar su falta de referentes y o se han hecho fundamentalistas (ojo: fundamentalista se puede ser de cualquier religión o ideología) o han encontrado chivos expiatorios sobre los que descargar sus frustraciones y miedos. No extrañe, pues, el auge de AfD xenófobo y el del fundamentalismo de la austeridad de Schäuble.
Estas parecen ser (eso creo) las líneas generales de lo que está sucediendo por aquí. Sobre esas líneas aparecen las noticias diarias, los eventos, los casos que llenan periódicos, radios y televisiones, cosa que entretiene mucho al personal pero que ayuda a olvidar qué es lo que realmente está pasando. 
(Para españoles: entiendan por qué no le dedico espacio a quién tiene la culpa si Pedro Sánchez o el PP o al contenido de la presunta polémica entre Errejón e Iglesias, y por qué son temas que evito aunque me los envíe gente de mi familia)

jueves, 22 de septiembre de 2016

Mentiras, enormes mentiras y... noticias

Una impresionante lista de creación de noticias para "orientar" a la opinión pública y legitimar las acciones de un gobierno. Se trata, en general, de "falsos positivos", de hechos violentos atribuidos a un determinado actor pero perpetrados por quien quiere atacar o, por lo menos, denigrar a dicho actor. La lista, con sus fuentes, incluye más de 60 casos. Algunos, sinceramente, me parecen dudosos vistas sus fuentes (afirmar algo es gratis). Pero hay, seguro, más casos parecidos (¿Maine? ¿Tonkin?). No importa. Con que nos quedemos con una docena de grandes mentiras fabricadas desde los gobiernos a partir de hechos espectaculares (sangrientos por lo general) y achacados a contrarios da dichos gobiernos, me basta para mantener ni actitud paranoide ante ese tipo de hechos... y ante hechos de menor volumen y dramatismo.
Los gobiernos engañan. No siempre y no solo cuando están en campaña electoral. Pero sí de vez en cuando. Por eso, lo primero que hice cuando "encontraron" al "culpable" (presunto, por supuesto) del último ataque terrorista (Chelsea, New York, New Jersey, tanto da: es terrorista porque tiene apellidos árabes), tuve que recordar lo de los "sospechosos habituales" con que, antes de anunciar el comienzo de una hermosa amistad, termina la película Casablanca (1942).
(Añadido por la noche: un amigo me hace notar mi error al suponer apellidos árabes al presunto culpable de las bombas. Sería pastún, no árabe. Comparto mi ignorancia). 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Hay menos violencia

Es un asunto del que se pueden sacar lecciones para el momento que atravesamos.
Primero, por lo que se refiere a esa violencia organizada en forma de guerra que afecta a los Estados, peleando entre sí o enzarzándose en guerras civiles, hubo, sí, un pico en los años 90, pero desde entonces el número de tales eventos ha venido disminuyendo paulatinamente.
Guerra es una cosa, se dirá, y muertos en guerra es otra. Cierto. Pero la paradoja consiste en que el máximo de muertos por 100.000 habitantes en el campo de batalla se obtuvo en los años 40-50, es decir, en la monstruosa Guerra (llamada) Mundial y asimiladas, pero que fueron, básicamente, europeas o, si se prefiere, “occidentales” (sí, ya sé que el Eje incluía a países “orientales”, pero eso no hace al caso).
¿Y el genocidio? ¿Ese espinoso tema que todavía reverbera por ejemplo en el parlamento alemán al tratar de los armenios bajo el imperio otomano? Pues la tasa más alta se obtuvo a mitad de los 90 y, a partir de ahí, han sido comparativamente inexistentes, con ligeros aumentos circunstanciales pero sin llegar a aquel nivel de muerte.
Esa es la violencia, digamos organizada (recuérdese cómo intervinieron los medios de comunicación -la Radio de las Mil Colinas en concreto- en el genocidio de los tutsis a mano de los hutus). ¿Qué hay de la “otra” violencia? Obviamente se trata del homicidio sin más y ahí, con una serie temporal más limitada, se pasa, siempre a escala mundial, de los 9 por 100.000 en el año 2000 a los 6 en el 2012.
Problema con los datos disponibles: es también el caso de las violaciones para las que no hay datos mundiales, pero sí para los Estados Unidos donde habría alcanzado un máximo, de nuevo en los repetidos años 90, para reducirse de forma constatable con posterioridad.
Para completarlo: ha aumentado, desde esos mismos años, el número de democracias en el mundo (la democracia es, entre otras cosas, un medio de resolver conflictos de manera no-violenta) como ha aumentado el número de países que han abolido la pena de muerte, violencia al fin y al cabo aunque pueda llamarse “asesinato judicial” o “violencia legal”.
Para muchos, entre los que me incluyo, estos datos no coinciden con la opinión que extraemos de los medios (escritos, hablados y televisivos). La impresión que no podemos evitar es que la violencia aumenta o está aumentando. Es posible, pero entonces hay que revisar los datos para que encajen con nuestro prejuicio. Y es verdad que muchos de estos datos son problemáticos: cómo se definen (no hay acuerdo sobre qué clasificar como “guerra”), cómo se recogen (son estadísticas, es decir, vienen de los Estados y estos no siempre son de fiar, vista la tendencia a maquillar y manipular) y cómo se suman a veces peras con manzanas. Y en algunos casos, hasta el Banco Mundial los desmiente.
Pero démoslos como razonablemente buenos (ya se sabe que no hay nada perfecto). La cuestión, entonces, es la de explicar por qué los datos van por un lado y nuestra impresión por otro. Viene en nuestra ayuda Steven Pinker poniendo al día en 2016 su libro Los ángeles que llevamos dentro de 2002 y de quien he tomado estos datos. Traduzco: “Si basas tus opiniones sobre el estado del mundo en lo que lees en las noticias, tus opiniones serán incorrectas. Pero no porque haya una especie de conspiración entre los periodistas para ocultar o distorsionar la verdad sino porque hay una interacción entre la naturaleza de las noticias -tratan de las cosas que suceden, particularmente de las malas- y la naturaleza del conocimiento humano”. Sucede lo que llaman “sesgo de la disponibilidad”, es decir, que el hecho de disponer de datos en una determinada dirección (hay violencia, está pasando, la estás viendo) hace que nos vengan a la mente cuando intentamos evaluar un riesgo. El riesgo de la violencia en este caso. Como bien sabían los viejos ilustrados, ver no es conocer. Y lo que vemos, si no lo sometemos a la criba del porcentaje y la tendencia, nos puede llevar a errores bastante de bulto. Yo he sido el primero en caer en ellos pero, de momento, no me he quedado atrapado en esa percepción. Sobre la violencia terrorista/yihadista, tal vez se dé el “availability bias” que se autoreproduce, y la abundancia de noticias sobre ella nos haga pensar que es el asunto más importante (casi único) en tal terreno. Volveré sobre el tema.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Desde 1950 ha habido en el mundo 475 golpes de Estado, 236 de los cuales con éxito. La tendencia, en particular desde 1966 o, si se prefiere, desde 1980, es decreciente. Pero... ¿y el terrorismo?
Johan Galtung sobre el Día de la Paz, aquí.