miércoles, 22 de febrero de 2017

Walden Tres

Heil, soy Eva Tequca, tengo 139 años en esta mi tercera recomposición, me dedico a la macrohistoria y he sido invitada a presentar la conferencia inaugural del Foro Económico de Divos. Cuando vivíamos en el Viejo Planeta Obsoleto (VPO), este encuentro se llamaba Davos, nombre del pueblo en que se celebraba. También se reunía en otro mes, porque entonces el año tenía 12 y no 17 como ahora, que se realiza en este mes de Trump, uno de tantos seres mitológicos que importamos del VPO. Por decirlo todo, en mi recomposición anterior fui varón, pero me cansé de tener que encargarme de la casa y de que mi marida hiciera y deshiciera a su gusto, llegando hasta redactar mi declaración de ingresos añadiendo un churro como si fuese mi firma.
Digámoslo con toda claridad desde el principio: hicimos bien, hace ya tres siglos de ello, acelerando nuestra llegada a este extraordinario planeta que ahora disfrutamos. Hubo, en aquel entonces, algún científico (lo que entonces llamaban científico, que ya sabemos lo limitados que eran), un tal Stephen Hawking, que advirtió que, de seguir con lo que entonces hacíamos, no íbamos a tener otro remedio que emigrar a otro planeta, como efectivamente hemos hecho para bien y disfrute nuestro. Por cierto, no vendrá mal recordar que, aunque seguimos practicando sexo (de hecho, este Foro no es otra cosa que una orgía), ya no procreamos: no hace ninguna falta.
Entonces decían que el problema era el medioambiente, el agotamiento de los recursos, un supuesto cambio climático, la contaminación y todo aquello. Ahora sabemos que hicimos bien no haciendo caso a aquellas jeremiadas. Claro que se produjeron, faltaría más, pero para nuestro bien aunque el VPO dejara de ser habitable... para algunos.
Porque junto a aquella devastación física se iba produciendo algo social que es lo que nos ha traído hasta este nuevo paraíso: el aumento acelerado de la desigualdad social. Es aquello que los ingenuos decían de “ricos más ricos y pobres más pobres” cuando lo que en realidad estaba sucediendo era “poderosos más poderosos e indefensos más indefensos”. Empresas cada vez más grandes, fusiones cada vez más espectaculares y unificación de la capacidad de decisión hasta extremos que hacían inútil la esfera política ya que las verdaderas decisiones las tomaban los altos ejecutivos de aquellas pocas y grandes empresas aunque se mantuviese el teatrillo de la política.
Para aquellas empresas, el mercado era un medio que podía usarse o no, porque lo importante no era el medio sino el fin, el beneficio inmediato. Lo del mercado, las empresas lo usaban según les conviniese. Alguna empezó a preparar el traslado este nuevo planeta para lo cual nada mejor que aumentar las amenazas medioambientales. No en vano este mes tiene el nombre que tiene, aunque podría haber tenido también el de cualquiera de los llamados “negacionistas”, aliados en aquel empeño de destruir al VPO.
Había que ser racional (o sea, adaptar los medios a los fines propuestos, es decir, al de la emigración a otro planeta) y el aumento de la desigualdad permitía tomar decisiones a largo plazo, más allá del inmediatismo del beneficio a corto. Total: que los poderosos fuimos menos numerosos (y más fáciles de trasportar cómodamente) y la población de los demás se multiplicó de manera que no tuvieran más remedio que, indefensos, aceptar el trasporte que a algunos recordaron cómo se habían trasportado los esclavos en los tiempos coloniales del VPO desde África a América.
Y aquí estamos. Viviendo mejor que nunca ha vivido la humanidad, es decir, nosotros, mientras que, desde los planetas vecinos, nuestros socios (no voy a llamarles esclavos porque sería un anacronismo) nos proporcionan gratuitamente alimentación y placer, incluyendo los trasplantes, el sublime de la antropofagia (vivos, ¿eh?) y los clásicos del sadomasoquismo. No tienen más remedio que aceptarlo, pero ese es su problema, no el nuestro. Por algo somos los que mandamos y mandamos mucho.
Para no ocultar nada, recordaré que en VPO sigue habiendo un pequeño núcleo de humanos, los jaredíes, autoproclamados “pueblo elegido”, que, convencidos de que Dios les había entregado un pequeño trozo de terreno en eterna propiedad, liquidaron a los filistines o filisteos que habían dicho que llevaban allí suficiente tiempo como para ser sus dueños. No mantenemos comunicación con ellos: nos consideran “goyim” que, dicen, es un insulto.
Como eso no nos afecta en nada, ahora lo importante es mantener el orden: los socios en su sitio apartado; nosotros en el nuestro y a disfrutar, que de eso se trata.
(Publicado hoy en el diario Información - Alicante -)
(The Economist anuncia la retirada de las empresas “globales”. No sé cómo explicará Eva ese cambio. Tal vez no es contradictorio: hubo menos empresas “globales” pero las que lo siguieron siendo fueron cada vez más grandes, como dice Eva, madre de los vivientes.
Por cierto, he visto en un muro de mi pueblo una pintada con el nombre de una pariente de Eva, a saber, Tecueme. Como es sabido, en Walden Tres, tal vez por influencia china, el apellido de la familia es la primera sílaba -Te-, siendo las otras dos su nombre personal - Quca, Cueme-.


Eva sería su nombre de cristiana -que significa “vida”- ya que en Walden Tres se conservan todas las religiones del VPO. Calidad de vida, dicen. Y cuestión personal. De todos modos, el budismo es el que mejor se ha adaptado a las nuevas circunstancias mientras que el Islam es el que ha tenido más dificultades para hacer lo propio: no hay Meca en Walden Tres)

jueves, 16 de febrero de 2017

Suspensión temporal

Estaré unos días sin subir materiales al blog debido a previsibles dificultades en el acceso a internet. Nada más.

Curiosidades sobre un rechazo

The Economist proporcionaba este mapa de los países cuyos nacionales podría haber sido prohibidos de entrar en los Estados Unidos, jueces no obstante. Y lo daba junto a los otros tres de la zona con los que las relaciones siguen siendo abiertas.

Cosas a observar:
1. A qué países se han dado más visado en 2015. 
2. Y la razón: los que tienen mayores lazos comerciales con los Estados Unidos aunque sean los que más yihadistas proporcionan.
3. Y los proporcionan a Siria y a Irak (y a Somalia y su Al Shabab) mayoritariamente.
4. Con el interesante dato de que el país que más lazos comerciales tiene con los Estados Unidos entre los "malos" es precisamente el invadido Irak. Tal vez porque los invasores tenían objetivos comerciales, imagino.
5. Y el igualmente interesante dato de la desproporción entre Irak, Somalia y Siria si se compara el respectivo porcentaje de visados sobre el total de sus refugiados.

miércoles, 15 de febrero de 2017

El reino del "post"

Primero fue “post-moderno” sin saber muy bien qué era eso de “moderno” ni si se aplicaba a todo el Planeta o solo a los que habían pasado por la Sorbona. En esa familia estaba el “pensamiento débil”, esa forma de decir que no había certezas, que no se podía conocer la realidad social, sino solo sus “relatos”. Después, a partir de esa pelea entre “relatos” (que antes se llamaban “versiones”, cosa que, efectivamente, puede variar de unos a otros), se entró en la “post-verdad”, que es una forma pedante de hablar de la “mentira” o, si se prefiere, de versiones falsas, conscientemente falseadas de la realidad, sobre todo la política. No era una novedad: el uso consciente y voluntario de la mentira ya está en Maquiavelo y su Príncipe, pero, por lo visto, se trata de un autor “pre-moderno” que ni siquiera ha pasado por la criba de la “post-modernidad”.
Ahora me encuentro con otro post: la “post-vergüenza”. Bien es cierto que en un periódico inglés refiriéndose a lo que ha traído consigo el referéndum del Brexit y la vergüenza que suscitó la serie de mentiras (“post-verdades”) en aquella lucha de versiones “post-modernas”. Vergüenza ajena suscitada por el comportamiento de determinados políticos (de la “clase política” que se decía antes, para después ser sustituido por “la casta” o, en el caso español, “el bipartidismo” o “el régimen del 78”). De todos modos, si prescindimos de estas cuestiones locales (localistas incluso), la vergüenza ajena provocada por los políticos en ejercicio de tales es un fenómeno mucho más extendido. Pienso en amigos estadounidenses avergonzados por la excentricidades del actual presidente de su país y las incertidumbres que provoca (en mi lista no hay amigas estadounidenses, pero puedo imaginar la vergüenza que sienten algunas mujeres de dicho país ante este tipo tan particular de machismo ramplón) o pienso en amigos peruanos que hacen la lista de presidentes de su país acusados o ya encarcelados por delitos de corrupción, con todas las andanzas de alguno de ellos escondiéndose entre los Estados Unidos e Israel ante la solicitud de extradición por causa de esa explosión de corrupción por parte de una sola empresa, Odebrecht, que ha afectado a cargos públicos de una docena de países latinoamericanos, unos para beneficio propio y otros para financiación de sus partidos y de las cada vez más caras campañas electorales.
La vergüenza ha estado detrás de la aparición de movimientos que rechazaban de plano a esas élites (y no solo las políticas) que perseguían sus intereses por encima de las necesidades de la “gente”, el “país”, la “nación” y hasta de su “clase” a la que decían representar o se suponía que representaban. El interés más obvio era el de conseguir el poder si no lo tenían todavía o el de conservarlo si todavía no habían llegado al estado de gracia de poder permitirse con mayor desparpajo las “post-verdades”, es decir, la mentiras lisas y llanas. Y cuando digo poder no me refiero solo al poder del cargo público sino también a la cuota de poder que supone su posición dentro de la maquinaria para conseguirlo y que se suele llamar “partido”.
Es, y vuelvo a citarlo, lo que se llamó hace un siglo “férrea ley de la oligarquía”, es decir, la tendencia de estas organizaciones a generar élites internas que luchan por el poder interno sin preocuparles demasiado si con ello ponen en peligro la consecución del objetivo político de la organización/partido a que pertenecen, es decir, el poder.
Estoy haciendo un esfuerzo por evitar los nombres propios sean de personas (siempre en negritas) o de partidos políticos, pero estoy seguro que el lector sabe ponerlos.
La “post-vergüenza” que produce esa purificación de lo nuevo o ese descubrimiento de la “post-verdad” o de la “versión” alternativa en plan “post-moderno” explica, como digo, la aparición de movimientos/partidos/líderes alternativos que ven la “verdad” en seguir las indicaciones de la “gente”, el “país”, la “nación”, superan entonces la “vergüenza” y se lanzan a producir sus propias “versiones” (no es tan fácil tapar los deseos de poder con esa escucha imposible, ni siquiera con encuestas). Se inventan lo que, frente a las élites propias o externas, quiere esa “gente”, “nación” etcétera y con eso acaban produciendo una nueva “vergüenza” que generará su propia “post-vergüenza”. Pienso en el auge del nazismo en una Alemania avergonzada por los efectos de la Primera Guerra Mundial y que daría paso a la vergüenza de la Segunda. Igual se nos ocurre algún paralelismo. O en algunos secesionismos.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 14 de febrero de 2017

Guerra con China

Este artículo sobre la posibilidad y, después, la probabilidad de un enfrentamiento armado de los Estados Unidos (y aliados) con la China puede leerse teniendo en cuenta los dos grandes principios del presidente Trump: Making America Great Again (MAGA) y America First.
La ventaja frente a otras intervenciones estadounidenses (como la de Irak) es que aquí se habla explícitamente de "American interests". Los aliados, como en el caso de Irak, los defenderán aportando todo tipo de curiosos argumentos que encubran los verdaderos intereses. Supongo que aquí no habrá "armas de destrucción masiva" ni "planes para atacar Inglaterra", pero es posible que se hable de evitar que la China viole el derecho internacional (que los Estados Unidos desprecian) con las dichosas islas como Rusia lo violó con Crimea, recuperándola según los rusos, anexionándola según la "comunidad internacional" (es decir Estados Unidos y sus aliados).
Para entonces, los partidos en sintonía con la Casa Blanca (de derechas o izquierdas no importa, lo que importa es su xenofobia y "populismo" pre-fascista) ya habrán consolidado sus posiciones en Europa en este año electoral de 2017 a remachar en 2018. Miel sobre hojuelas.
Para colmo, las dichosas islas tienen un elemento que no tenía la recuperación del "espacio vital" y del "corredor de Danzig" por parte nazi: que por delante pasan, al cabo del año, mercancías por un valor de 5 billones (con b) de dólares. Interesa a ambas potencias económicas mundiales controlarlas.

lunes, 13 de febrero de 2017

Mapa de la corrupción

Avec plus de 660 affaires recensées depuis son lancement le 9 décembre 2014, la carte publiée par Transparency France dessine le paysage contrasté de la corruption sur le territoire.
Lo publicó Le Monde a partir de Transparency France con los 660 casos conocidos, con 440 desde diciembre de 2014. No estaría mal ver cómo ha funcionado en España territorialmente. Es obvio que los grandes asuntos están en Madrid, Valencia y Andalucía, pero es igualmente obvio que pequeños casos conocidos los hay en muchos otros lugares. Bonita tarea para geógrafos.

domingo, 12 de febrero de 2017

Tercera generación

Los coreanos que vivían por generaciones en el Japón, tenía difícil el acceso a la nacionalidad japonesa, al margen de la literatura sobre dicha nación (raza, cultura, lengua), nihonjinron que encaja con la existencia de nikkeijin, nacidos en otros lugares pero con antepasados japoneses (tengo un amigo boliviano que encaja en esa categoría y que era de tercera generación). No sé cómo están ahora las leyes y costumbres al respecto, pero cuando me las encontré por primera vez, hace muchos años, tenían un aroma racista y supremacista unido a la idea shintoísta de un país-territorio elegido por la diosa Amaterasu antes de crear el mundo (mucho más previsora que YHWH, que tardó bastante en elegir al pueblo judío y a sus sucesores).
Hoy es Suiza la que, en referéndum eso sí, decide si facilitar la nacionalidad suiza a musulmanes viviendo en Suiza y que resulten ser de tercera generación. No sé más que esta noticia y doy por hecho de que la primera y segunda generación tienen las mismas dificultades que los coreanos tenían (¿tienen?) en el Japón. De todos modos, la pregunta es sobre los nietos de inmigrantes, vengan estos de donde vengan y tengan la religión que tengan.
Hay nacionalidades tan elevadas que no están disponibles para cualquiera, y mucho menos musulmanes, dicho esto en el contexto de la polémica legal estadounidense sobre la prohibición anti-musulmana (de siete países, no de todos -Arabia Saudita es intocable y eso que ha producido a más de un Ben Laden-) de ingresar al país, no te digo de nacionalizarse. Y eso que los Estados Unidos han sido históricamente facilitadores de nacionalidad desde que invadieron los territorios de sus pueblos originarios.
Supongo que se mantiene la definición de catalán que dio el ahora acusado Jordi Pujol padre: "Es catalán quien vive y trabaja en Cataluña y quiere serlo". No todas las definiciones son tan aperturistas (véanse las que aparecen en el enlace citado atribuidas al mismo personaje), pero habrá que ver cómo se define, primero, quién tenga derecho a votar en un referéndum secesionista y, segundo, en el caso de independencia, cómo se define la nacionalidad (lo de los apellidos vascos de tinte racista atribuido a Sabino Arana, fundador del nacionalismo vasco, es otra historia).
Eso sí: si eres "malo", el gobierno te puede quitar la nacionalidad a no ser que la tengas "desde siempre". Si eres de tercera generación y te portas mal, te la pueden quitar. En Australia.
Añadido al final del día: el referéndum sobre facilitar la nacionalidad suiza a "los nietos de inmigrantes" (nada de "tercera generación") ha dado la victoria a los que tal cosa apoyan. Nada, pues, de dificultarla. Será "un país por encima de toda sospecha" (Ziegler), pero hay que reconocer que de vez en cuando son admirables. Otra cosa es el otro resultado del referéndum de hoy sobre la fiscalidad a las multinacionales. Nadie es perfecto.