domingo, 26 de marzo de 2017

Globalización

Unos se reúnen para salvarla mientras otros la declaran el enemigo principal. En el primer caso, lo que consiguen es un aumento del proteccionismo. En el segundo, no consiguen nada.
Unos y otros tienen que empezar definiendo la palabreja y hasta cayendo, como el segundo, en recuerdos nominalistas por aquello de "mundialización" y "globalización". Sería un ejercicio interesante ver la reciente reunión del G-20 desde el prisma del segundo texto y el segundo texto desde el prisma del primero.
Words, words, words, que diría Hamlet. De lo que se trataría es de ver las relaciones concretas entre actores concretos (gobiernos, empresas, partidos, movimientos sociales), cómo manifiestan su respectivo poder y qué estrategias adoptan o podrían adoptar para satisfacer sus intereses de manera comprobable. Cambiarle el nombre a la cosa no la altera mucho.

sábado, 25 de marzo de 2017

Efectos del Brexit y otros "exits"

Sabiendo lo dóciles que son los modelos econométricos para decir lo que sus creadores desean que diga, es decir, que sabiendo que intereses y sentimientos van muy por delante del análisis empírico. conviene guardar distancias hacia los efectos beneficiosos de estas salidas como el Brexit (de la Unión Europea) o el Catalexit (del Estado Español y, por tanto, de la Unión Europea). 
Conviene, primero, levantar acta de que sus respectivas sociedades están divididas casi al 50 por ciento sobre la oportunidad de tales rupturas. Las consultas referendarias las carga el diablo si es suficiente (sin contar la abstención)  un 51 por ciento de respuestas en una dirección para que tal dirección sea la que se imponga en aras de la soberanía, la nación y, no digamos, los intereses generales.
En el caso británico, se conocen los augurios de lo mal que iba a resultar el mero anuncio de la salida. No fue así. De momento. Normal. Pero ahora que se acerca el 29 de marzo y ya se sabe que la cosa va en serio (cosa que no siempre se sabe en el terreno de la política contemporánea), comienzan a verse efectos constatables a través de empresas que anuncian "exportación" de empleos mientras otras mantienen su apuesta por Londres y la City. Difícil saber qué compensa a qué.
Insisto: es inútil hacer este tipo de reflexiones "racionales" cuando el nivel de emotividad alcanza los niveles igualmente constatables. Cuando ya queda poco que hacer, excepto negociar para reducir los daños, hay antiguos entusiastas del "exit" que han hecho cuentas y ven que se equivocaron. Se dejaron llevar por los sentimientos a los que llamaron "sentido común". Por eso me cuesta apelar, a mi vez, por "otro" sentido común. Lo siento por mis queridos amigos catalanes. Que los tengo y los mantendré.

viernes, 24 de marzo de 2017

Socialdemocracia

Me gustaría tener una buena interpretación de un hecho constatable: el hundimiento de la socialdemocracia europea. El Partido Laborista podría perder medio millón de militantes. No sé cuántos ha perdido el PSOE español, pero ha perdido y podría perder más. De momento, va tercero en las encuestas. El gobierno socialista francés ha puesto a su candidato en cuarto lugar en las perspectivas para las elecciones próximas: impensable llegar a la segunda vuelta. En Holanda, sus resultados electorales en las pasadas elecciones han sido muy pobres y descendiendo. Italia es otro mundo.
Sin embargo, en Alemania, frente a Merkel,  Schulz parece tener un futuro menos sombrío que el de sus conmilitones europeos ya que algunas encuestas le dan perspectivas por encima de la ahora canciller. ¿Qué ha hecho el ex-cargo en Bruselas para salirse de la tendencia general? Que "Schulz sea el programa" y que todo se reduzca de momento a  estar "a favor de Europa y a favor de la justicia social, contra Trump, contra Erdogan y contra las bajadas de impuestos" no le hace tan diferente. Muy "izquierdista de barricada cantando la Internacional" no parece. No vendrá mal recurrir a los sentimientos antes que a los razonamientos: genera el entusiasmo que Merkel nunca ha generado. Pero no acaba de estar claro por qué.
Sobre los otros, las respuestas son más fáciles, una vez la "navaja de Ockham" prescinde de las condiciones locales: han perdido su espacio. Tony Blair, el "solchaguismo" u Hollande han hecho o hicieron lo que han hecho o hicieron. Tal vez los alemanes fueron más cautos, incluso en gobiernos de coalición, de Gran Coalición.
Péguy, en su Ève, diría
Car tout ce qui s’acquiert peut toujours se reperdre.
Mais tout ce qui se perd est à jamais perdu.
Et tout ce qui se gagne on peut toujours le perdre.
Mais tout ce qui se perd est vraiment dépendu.

jueves, 23 de marzo de 2017

Londres: lo que no se sabe

Esta madrugada The Guardian publicaba lo que se sabía sobre los asesinatos en Londres, incluyendo la declaración ante televisión del alcalde musulmán de Londres.
No se sabía la identidad del asesino. Enternecedoras las opiniones de algunos tertulianos españoles ayer ante las imágenes del supuesto autor, ya abatido a disparos, en concreto sobre el hecho de que llevara tal tipo de barba. Y curioso el periódico italiano que ya atribuía al asesino el calificativo de clérigo o predicador (musulmán, por supuesto), cosa poco frecuente. Creo recordar que hubo un caso en Australia, pero no estoy seguro (he mirado una lista, pero no me aparece). El tal periódico ya daba el nombre del asesino, Abu Izzadeen.
Ni, de momento, se saben sus motivaciones, antes de entrar en sus correos electrónicos (si no se había entrado ya, cosa probable, antes del atentado). Que el asesino vaya contra "nuestros valores", como ha dicho la primera ministra May, parece improbable. Desconozco cuáles son esos valores europeos, porque podrían ser los de Hitler, Kisling, Franco, Musolini, Petain o, en nuestros días, todos los nacionalistas "euroescépticos" como Le Pen, Farage, Wilders, Salvini y compañía)
Ni se sabe de su trayectoria, a saber, sus antecedentes penales (demasiados pequeños delincuentes en otros ataques de tibios musulmanes) ni su estado físico (como el de Orly, con el poco islámico alcohol en su sangre amén de otras drogas, estas ilegales). El uso del coche para matar a otros no solo tiene los antecedentes de Berlín o Niza sino también los de Heilderberg y Nueva Orleáns, con un enfoque diferente estos dos últimos respecto a los anteriores.
(Horas después ya se sabía que se trataba de una persona nacida en el Reino Unido aunque no se le ponía nombre, pero que había sido investigado con anterioridad, y se suponía que su acto había estado "inspirado" (sic) por el terrorismo internacional. Es alta la proporción de terroristas nacidos en el país en el que atentan. El problema de la inmigración es mínimo desde este punto de vista)
(Añadido por la noche: Ya tiene nombre y no es el avanzado por el periódico italiano ni tampoco se trata de un clérigo. Eso sí: la versión oficial habla de antecedentes delictivos, pero no en el terreno del terrorismo, y, como otros muchos casos, "radicalizado" en la cárcel. El Estado Islámico se apunta, aunque parece dudoso)
(Añadido el 25: los valores de Nigel Farage, del UKIP,  aquí)
(Añadido el 26: Una pregunta necesaria: ¿cómo distinguir la violencia motivada por la ideología -religión incluida- de la violencia del sociópata? Mi impresión es que las fronteras son imprecisas y que parece relativamente frecuente que el posible sociópata reciba, en la cárcel, el apoyo de la ideología como para encontrar una forma de dar rienda suelta a su agresividad. Le he dado vueltas al asunto en mi escrito, que está en la columna de la derecha de este blog con el título de
EL ISLAM, ¿ENEMIGO DE OCCIDENTE? (SOBRE EL TERRORISMO EN EUROPA)

miércoles, 22 de marzo de 2017

La gran reestructuración

“La raíz de nuestros problemas no es que estamos en una gran recesión, o un gran estancamiento, sino más bien en las primeras etapas de una gran reestructuración. Nuestras tecnologías están avanzando, pero muchas de nuestras habilidades y organizaciones están rezagadas. Por lo tanto, es urgente que entendamos estos fenómenos, discutamos sus implicaciones y presentemos estrategias que permitan a los trabajadores humanos avanzar con las máquinas en vez de competir contra ellas”.

Un informe del Banco Mundial comienza con esta cita de un experto del MIT y sigue con una documentada respuesta a la pregunta que le da título “¿Puede un robot sustituirte en el trabajo?” con todas las paradojas que la robotización supone para la sociedad y no solo para el empleo. Un campo particular es el de la fiscalidad y no extraña que ya haya quien plantea la necesidad de someter a impuesto a esos robots que reducen las aportaciones fiscales de los obreros a los que han desplazado.
Desde un punto de vista aparentemente distinto, The Economist dedicaba un número bajo el título “Clean energy’s dirty secret” a los problemas que las energías renovables plantean al mercado en general de la energía. Que podríamos pasar del 7 por ciento que las renovables suponen para la electricidad mundial en la actualidad a un 50 por ciento en los próximos 20 años, parece posible. Pero que, como dice la revista, va a ser difícil gestionar la transición, parece cierto, sobre todo sabiendo que, también aquí, el Estado aparece como uno de los actores y sufridores de las transformaciones que suponen estos cambios. También en este texto aparece el MIT avisando de que las renovables “canibalizan” su propia competitividad y... el Estado que las ha apoyado tiene que revisar sus políticas. “Cuanto mayor éxito tienes en incrementar las renovables”, se dice, “más cara y más ineficaz se convierte esa política”.
En un caso y en el otro, se trata de profundos cambios en la estructura económica y social del mundo y de sus componentes, al margen de que empresas de Silicon Valley dominantes en el primer campo, como Google o Amazon, están intentando digitalizar el consumo doméstico de energía basándose prioritariamente en energías renovables. No son, pues, cuestiones prácticas separadas en el día a día.
Son muchas las incógnitas que plantea esta doble cara de un único problema. Es difícil predecir cuál va a ser su impacto real y, aquí como en sus viejos tiempos manchesterianos, aparecen actitudes apocalípticas (el fin del trabajo, que no es una opción muy agradable aunque parezca lo contrario) o integradas (todo lo nuevo es bueno por el mero hecho de ser nuevo, que es la versión remozada de la vieja ideología decimonónica del “progreso”). Están los que, como los viejos ludditas que rompían las máquinas de hilar que sabían que expulsaban mano de obra, desearían romper estas novelerías y están los que, por el mero hecho de ser nuevas ya merecen un tratamiento laudatorio.
Pero la cuestión de fondo no es tanto la percepción que los ciudadanos puedan tener de tal problema, para lo cual ya se han producido reportajes televisivos curiosos. La cuestión estriba en saber quién gana qué, cuándo y cómo. Hay, en ambos casos (y ambos textos lo dan a entender), una dificultad en compaginar el largo plazo (positivo o negativo, no se discute: es rentable) con el corto plazo, en el que los efectos en la rentabilidad pueden ser mucho más discutibles.
Un paréntesis para hacerme eco de la trump-manía: impedir a empresas estadounidenses que vayan a México buscando mano de obra barata y hacerlo en aras de crear empleos en los Estados Unidos es algo problemático. Esas empresas, buscando como buscan el beneficio (que para eso están), robotizarán la producción en sus fábricas estadounidenses con lo que la creación de empleo será, en el mejor de los casos, dudosa.
La pregunta, entonces, no es tanto el impacto, sino el interés del inversor o de su sustituto el Estado, que interviene cuando el mercado todavía no es favorable al inversor, en la esperanza de que llegue a serlo (Insisto: el mercado es un instrumento que se utiliza según convenga, es decir, librecambismo cuando salgo ganando y proteccionismo cuando salgo perdiendo).
Si esto es así, dudo que los inversores se planteen (en aras de su supuesta responsabilidad social que, en realidad, es responsabilidad ante la próxima asamblea de accionistas) los posibles efectos de sus decisiones, preguntándose si será bueno o malo para la sociedad. La gran reestructuración creo que es ciega.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Un buen artículo en castellano sobre el declive del petróleo por problemas de oferta y no tanto de demanda, aquí)

Riesgos climáticos

El informe de la Organización Meteorológica Mundial para 2016 habla de los "territorios inexplorados" en los que se adentra el Planeta, vistos los cambios producidos en estos años y, en particular, el constatable calentamiento global reciente. Son difíciles de predecir los efectos que tendrán esos cambios, pero se los supone dramáticos.
Un informe de Ministerio de Medio Ambiente español (al que se hace referencia aquí, pero que no se cita ni se le da acceso) habla de un 80 por ciento del territorio peninsular en riesgo de desertizarse en este siglo.
De lo global a lo local. Menos mal que el actual gobierno de los Estados Unidos prefiere alinearse con los que niegan tales riesgos o, por lo menos, que se deriven de un supuesto cambio climático provocado por la actividad humana. El libro Sapiens de Harari puede leerse en internet. Sus ideas sobre el futuro del "homo sapiens" (y sobre su presente), son interesantes.

Financieros y políticos

Así empieza el artículo en The Guardian:
The German bank that loaned $300m (£260m) to Donald Trump played a prominent role in a money laundering scandal run by Russian criminals with ties to the Kremlin
El banco es el  Deutsche Bank, al que defiende-ataca el gobierno alemán vistas sus deudas. Donald Trump es el presidente de los Estados Unidos y su relación es a través de Private Bank. Y el Kremlin, con quien algunos delincuentes rusos tienen buenas relaciones a decir de estas fuentes, es el Kremlin, sin personalizar. Tampoco se personaliza con el Banco, obviamente. Se le añade, en el artículo, Lituania (Trasta Komercsbanka como intermediario en este último escándalo de lavado de capitales. Y el Reino Unido
Dios los cría y ellos se juntan. Todo muy lioso y, por supuesto, en el pasado. Que ahora de eso ya no hay nada. Faltaría más. Pero, de momento, el Deutsche ha bajado en el ranking mundial de los bancos de inversión. No será por esto.