martes, 28 de marzo de 2017

Religión y política

Vale la pena darle un vistazo a este artículo del que tomo este párrafo:
In the year of his campaign, Trump was described by a variety of religious supporters as “the last Trumpet” who would galvanize the second coming of Christ, and a modern King David, as well as Nebuchadnezzar. Most often, however, he was recognized as “Cyrus.”
Cuenta cómo la figura de Trump (la "trumpeta" que provocaría la segunda venida de Cristo) fue presentada por algunos predicadores como David, Nabucodonosor y, en especial, como Ciro el Grande que liberaría a los judíos de su cautividad y los devolvío a Jerusalén. Eso explica, dice, que gente muy alejada de Trump le votara (ya que no hace falta ser creyente para formar parte de los planes de Dios hacia esta Tierra).
Descreídos, abstenerse de proyectar sobre estos asuntos su modo de abordar los problemas. Cuesta creerlo, pero eso es no entender cómo funciona el pensamiento religioso que las religiones comparten con muchos creyentes de otros libros sagrados como El Capital o La Riqueza de las Naciones o la Teoría General de Keynes. Si me apuran, El Discurso del Método de los empiristas. Y los que se declaran religiosos han votado con más fuerza por Trump que los no-religiosos, según Gallup.
Es creíble que esos creyentes hayan creído lo que sus creencias les dictaban (o, mejor, lo que les dictaban los depositarios legítimos de tales creencias -pastores, sacerdotes, clérigos-). Está por ver si, esta vez, sí que han acertado.
Nótese que la religión no es LA causa de tales comportamientos sino que se introduce después de que conozcamos las inseguridades y frustraciones que la religión viene a curar. Poner a la religión como LA causa de un determinado comportamiento es lo que se hace, equivocadamente, con el Islam y el yihadismo y sus ataques terroristas. Que el Islam interviene (en esa peculiar variante, como peculiar es la variante de los de Ciro y Nabucodonosor) está fuera de duda. Pero es obvio que no todos los musulmanes son radicales, ni todos los radicales son yihadistas, ni todos los yihadistas son terroristas, ni siquiera todos los terroristas ponen en práctica ataques violentos. Si el Islam (o el cristianismo) fueran LA causa de determinados comportamientos, TODOS sus adeptos debería mostrar tales tendencias, lo que no es el caso. Primero porque hay variantes del Islam (de los sufíes a los wahabitas hay un trecho inmenso) como las hay del cristianismo (el franciscanismo predicado por Francisco de Asis no es el yihadismo predicado por Urbano II -"Dios lo quiere"- poco tiempo antes). Y, segundo, porque no todos los adeptos a esas variantes "violentógenas" dan el paso hacia la violencia: hace falta algo más y ese más juega más como causa mientras que la variante juega como legitimación o refuerzo de una opción tomada previamente.

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