martes, 25 de julio de 2017

Informe sobre el terrorismo

El Country Reports on Terrorism 2016 que acaba de publicar el Departamento de Estado USA tiene su interés. Uno se entera de cuál es la situación de la lucha contra el terrorismo en numerosos países (incluida España), agrupados por áreas geográficas, y tiene una idea de los nuevos riesgos y de las mejoras en las medidas para afrontarlos. He visto otros años el anexo estadístico, pero este año no me aparece en la página que cito. Se anuncia en el índice, pero no está cuando se lo busca y eso que su interés es menor: solo se preocupa de las víctimas estadounidenses. Su vocabulario es también interesante:
(1) The term “international terrorism” means terrorism involving citizens or the territory of more than one country; 
(2) The term “terrorism” means premeditated, politically motivated violence perpetrated against non-combatant targets by subnational groups or clandestine agents; and 
(3) The term “terrorist group” means any group practicing, or which has significant subgroups which practice, international terrorism
Como se ve, para que sea "terrorismo", es decir, malo, no es suficiente la violencia bajo motivación político y perpetrada contra objetivos no-combatientes (civiles, vamos), sino que tiene que serlo por grupos subnacionales (es decir, no se considera el terrorismo de Estado) o agentes clandestinos (?). Ah, y no busque, en el Western Hemisphere, a los Estados Unidos de América. Debe de ser porque allí no hay terrorismo de extrema derecha, racista anti-negro, "libertarians" (anarcocapitalisstas) ni nada por el estilo. Sí está Canadá y, por supuesto, Venezuela. Y los países que apoyan al terrorismo son Irán, Sudán y Siria (en este caso, sin especificar qué parte del país apoyada por quién)
Como entretenimiento, se puede leer el epígrafe dedicado a "Israel, the West Bank, Gaza, and Jerusalem" (que, geográficamente es curioso y políticamente todavía más: no existe Palestina) y después leer lo que la Organización Sionista de América ha dicho al respecto. Tan en desacuerdo están con el lenguaje utilizado en el Informe que piden la dimisión de Rex Tillerson, Secretario de Estado. Al diablo se le ocurre atribuir a Israel algo de responsabilidad en la reacción "terrorista" palestina ante la propia frustración generada por el sionismo. Porque casos de acción-reacción, haberlos haylos. Por supuesto, por definición Israel no puede ser "terrorista".

lunes, 24 de julio de 2017

Ritmos de cambio

La política puede cambiar de manera muy rápida: revoluciones, claro, pero también resultados inesperados de unas elecciones con impacto en la sociedad. Pienso, obviamente, en Trump. La economía, por su parte, cambia, pero de manera algo menos rápida. Cierto que puede haber catástrofes bursátiles de un día para otro o descomposición rápida de un sistema bancario (¿mundial?), pero, en general, las decisiones que se toman en ese campo tienen efecto al cabo de algún tiempo (por ejemplo, inversiones en robots).
Las mentalidades, en cambio, tardan mucho más en cambiar. Ha cambiado la política, se ha trasformado la economía, pero el modo con que se afrontan determinados asuntos (políticos y económicos también) demuestran una inercia mucho mayor. Los viejos sociólogos lo llamaban "cultural lag", ese desfase que se produce, por un lado, entre cómo la gente piensa y, por otro, las condiciones en las que piensa. 
Lo constaté, a escala de vida cotidiana, comparando la Polonia que había conocido pocos días antes del golpe/ley marcial de Jaruzelski y la que conocí cuando ya Walesa estaba en el poder. Cierto que ya no había colas, ni el partido era el Partido, pero las actitudes hacia el trabajo y la política se parecían bastante. En Hungría estuve "después" del cambio, y en Rusia en plena perestroika y no me sirven de término de comparación. Pero sí lo que acabo de encontrar sobre los países  ex-comunistas en la Unión Europea, Hungría y Polonia, que el articulista llama "Estados mafiosos", cosa que me parece exagerada o, por lo menos, comparable con el "capitalismo de amiguetes" al que me he referido hace poco y que se observa en países no precisamente ex-comunistas (por ejemplo, las Españas, Cataluña incluida). En las Españas, por ejemplo, es todavía perceptible lo que puede llamarse "franquismo mental" que se observa en la llamada derecha y en la llamada izquierda. 
"Cultural lag", a lo que parece. En otras palabras, que de ser cierto lo dicho sobre las mentalidades en los ex-comunistas y en los ex-franquistas (no conozco Portugal como para incluirlo en la lista), tendríamos buenos ejemplos de diferencia de ritmo en el cambio. El sistema político es otro. La economía ¿es otra? (amiguetes entonces y ahora, tal vez; como el clientelismo), pero las mentalidades han ido a un ritmo mucho más lento. Cambian, cambian, sí. Pero sin exagerar.

domingo, 23 de julio de 2017

Capitalismo de amiguetes o amiguismo

Ya me he referido, aunque de pasada, a la etiqueta de "capitalismo de amiguetes" para clasificar al actual sistema en que vivimos. Tal vez lo ha sido siempre, pero no me voy a poner en historiador sino en notario: levanto acta de la multiplicación de casos (la punta del iceberg, probablemente, y fruto, probablemente, de peleas en la cumbre) en los que los "amiguetes" se reparten el botín de arcas públicas, bancos y grandes empresas. Todo queda entre amigos, compañeros del club de golf, visitantes del mismo prostíbulo, clientes de los mismos restaurantes, colegas de caza y pesca. No es solo cuestión de auto-adjudicaciones de sustanciosos salarios al margen del mítico mercado, sobre todo cuando se sabe que la empresa se está hundiendo. Es, sobre todo, los acuerdos "entre caballeros" para contratar en lo que Braudel llamaba "economía capitalista" o, sencillamente, en lo que se está llamando corrupción. Funcionarios públicos y empresarios privados intercambiando favores. No hace falta que se produzca en la cúpula.
Ahora hay quien va más allá. Ahora hay quien dice que si la Guerra Fría fue entre capitalismo y comunismo (cosa que dudo: fue entre dos potencias que querían la hegemonía mundial, o sea, USA y URSS), el triunfador no fue el capitalismo con un franquista "la guerra ha terminado. Hemos vencido" que es lo que vino a decir Fukuyama con su Fin de la Historia. La victoria fue para el "amiguismo" , un sistema que va más allá del capitalismo y el comunismo. Cuestión de nombres, tal vez. Cosas de académicos que tienen que haber acuñado un término para poder pasar a la Historia. Pero sí parece que si no miramos "hacia arriba", no vamos a entender qué está pasando y no es en el "mercado" ni en la "economía material" alternativa. Pero, por lo menos, reconozcamos que el rey está desnudo. Algo es algo.

sábado, 22 de julio de 2017

Enemigos cambiantes

Estos son los enemigos de ahora. El orden puede cambiar en cosa de días y también la lista misma. Por supuesto, lo que se ve desde las perspectivas ideológicas (más conservadores y menos conservadores) también puede cambiar. Y qué menos que sonreír sobre las diferencias actuales sobre la amenaza rusa entre demócratas y sus simpatizantes por un lado y, por otro, los republicanos y sus simpatizantes. Deben de leer, si es que leen, periódicos diferentes. O, mejor, deben de ver, que eso sí que hacen, cadenas de televisión y radio diferentes. Evidentemente ni los leo ni las veo o escucho, porque lo de Corea del Norte me suena a camelo.

No hay por qué extrañarse. Esta tabla la construí hace años (los originales aquí y aquí) y muestra cómo han ido cambiando los"enemigos" o "amenazas" para los Estados Unidos. Cierto que algo tendrán que ver los interfectos, pero parece que algo tendrán que ver también las actividades de masaje de la opinión pública.



Las diferencias en 2006 entre el PEW Research Center y Gallup son una llamada de atención sobre este tipo de fuentes. Pero son las que hay.


viernes, 21 de julio de 2017

American dream

El sueño americano (estadounidense) no acaba de cumplirse: la desigualdad no solo aumenta sino que va a aumentar todavía más. Que aumenta, se ve simplemente comparando el salario de los altos ejecutivos con el salario de los bajos currantes. La proporción, que fue de 20 a 1, es ahora de más de 300 a 1 o de 270 a 1 según otros cálculos. Y es obvio que los salarios no se establecen siguiendo las reglas del libre mercado (esa mitología de infinitos ofertantes, infinitos demandantes, con información completa y con libertad de elección). Es poder, no oferta y demanda, para autoadjudicarse salarios, stock options, jubilaciones, tarjetas de crédito a cargo de la empresa, bonus, dietas.
Pero es que eso de la desigualdad se puede organizar desde los gobiernos (que sí intervienen, solo que ahora ya no mienten diciendo aquello de "menos estado, más mercado"). Se reducen los impuestos de los más ricos y se reduce el gasto en sanidad y educación públicos y ya está: los Estados Unidos, que ya están "bien" situados en la lista de países industrializados en lo que se refiere a elevada desigualdad (se trata del país más rico y el más desigual, según cuenta Fortune), lo estarán "mejor" gracias a estas políticas que incluye el hecho del debilitamiento de los sindicatos.
(Añadido el 22: para el Chinese dream, un documentado estudio digno de ser visto. Porque se supone que la China sigue siendo un país comunista, es decir, igualitarista a ultranza, o estatalista, o anti-propiedad privada, o anti-burguesía. Yo qué sé)

jueves, 20 de julio de 2017

Autorregalo

Hoy se cumplen 10 años de este blog que antes estuvo en Tercera Información (donde después perdí todo lo que había escrito) y antes había estado en otro sitio que no consigo recordar y, por tanto, recuperar. Dejé Facebook en octubre de 2009 y me niego a estar en Twitter.
Para celebrar estos diez años, e ingenuamente ad perpetuam rei memoriam, me he regalado el libro que ya lleva en pruebas unos días en la columna derecha del blog. Se trata de una colección de artículos (eso sí,  aburrida y pesadamente académicos) sobre el sistema mundial que publiqué entre 2005 y 2010, hace nada como quien dice, pero que algunos ya han envejecido. Mundus senescit.
No tiene por qué interesar al lector habitual de este blog ni, mucho menos, al accidental. Por eso lo tomo como un regalo que me hago a mí mismo y no como algo que ofrezco al personal que por amistad, costumbre, simpatía o casualidad entra en este blog. Es, sencillamente, una prueba más de lo cauteloso que hay que ser con lo que uno lee. Si hubiera otro lector (yo creo que voy a ser el único y lo comprendo y me parece muy bien) encontraría lo que yo he encontrado: muchos errores de apreciación, de diagnóstico y de pronóstico que, en mi descargo, siempre puedo decir que son de las fuentes que tan abundante, diligente y pedantemente cito. Pero la culpa es mía por haberme fiado de tan importantes señores que sí pasaron, si no por mi casa, sí por mis lecturas.
Puede leerse sin daño la presentación (en particular, la dedicatoria, porque este libro, a diferencia del anterior, sí que lo he dedicado, recuperando mi costumbre) y la introducción, por la cuestión del enfoque que intento dar a estas disquisiciones. Después, los capítulos que llamen la atención si es que tal cosa sucede.
He estado corrigiendo los fallos desde que lo he terminado (12 de julio) hasta el día de hoy que lo dejo por imposible, que es el día de mi aniversario en el blog. Sunt lacrimae rerum (me encantan los latinajos. Vale).
Aprovecho la ocasión para darle un vistazo a las entradas que provocan. Cierto que no son las que llegan a gente famosa e importante, como se ve en lo que el mismo blog me proporciona sobre cuántos eran a fecha de ayer a las 18:30


Conozco a algunos pocos de los seguidores. No son muchos en total.  Y he colgado 3.900 entradas en estos diez años. A una media de 190 visitas por entrada, aunque las que han tenido más entradas han sido estas:


Lo que me resulta curioso es desde "dónde" (si es que eso, en el ciberespacio, tiene sentido) se ha entrado.



¿Estados Unidos, Francia, Rusia. Alemania, Ucrania?¿Espionaje sistemático? Tal vez sea, simplemente, el ejercicio de algunos "sociólogos computacionales" que saben (como ya supo Naisbitt en sus Megatrends de 1982) que las grandes tendencias se descubren atendiendo no a lo que dicen los grandes medios con muchos seguidores, sino a los pequeños medios con pocos seguidores aunque los autores de esos medios no sean conscientes de su aportación a diagnósticos y pronósticos que les superan con mucho. La ventaja ahora es que estos "olfateadores"  no necesitan buscar millones de artículos en prensa local estadounidense (como hizo Naisbitt) sino que pueden disponer de un algoritmo que lea millones de post al día. Por eso pongo títulos que no indiquen con claridad a qué contenido se refieren: autodefensa del débil. En todo caso, esos extraños orígenes de las páginas vistas reduce todavía más el alcance real de estas mis entradas: las páginas vistas por los no-olfateadores vendrían a ser la mitad del total de páginas vistas, o sea que no llegan a 400.000, es decir, cuarenta mil por año, unas tres mil al mes, unas cien por día. Contra facta non sunt argumenta.

miércoles, 19 de julio de 2017

Las lenguas hablan

La enfermera, solícita, me preguntó por mi desayuno. Le hice la correspondiente enumeración que incluía “quinua” (con acento tónico en la i). Amablemente, con esa amabilidad con que algunos jóvenes corrigen a los viejos, me dijo: “quinoa” (con acento tónico en la o) y, sin quererlo, acertó con una de mis manías. Me explico.
Es sabido que, con la debida atención, uno encuentra en las diferentes lenguas detalles sobre la historia del lugar en que se hablan. No deja de ser sintomático que en el japonés que intenté aprender (sin conseguirlo), café se llame “coji” (que suena al inglés coffee), torre se diga “tawa” (que suena al inglés tower) y que pan se diga “pan”. Como suena. Palabras importadas en contextos diferentes.
El quechua andino también da sorpresas: Conejo se dice “qowi”, pero distinguiendo entre “qowi” (lo que en la Península llaman conejillo de Indias) y “Castilla qowi”, es decir, conejo de Castilla, que es lo que en la Península se llama conejo tout court. Pero mesa se dice mesa. El quechua, al fin y al cabo, fue la lengua que impusieron los incas en sus conquistas (de ahí las diferencias entre el kichua ecuatoriano y el qheshwa cochabambino: diferencias en el substrato lingüístico previo a la conquista) y el castellano fue la lengua que impusieron los reyes católicos, austrias y borbones.
¿Qué pasa entonces con la quinua-quinoa? En los Andes la llaman quinua tanto cuando se habla castellano como cuando se habla quechua, pero, pero… Esa quinua fue considerada por cosa propia de indios por los criollos, sucesores de los conquistadores y ahora fervientes nacionalistas modernizantes y anti-agrarios. Y, a veces, algo racistas algunos cuando hablaban de esos “indios de mierda”. Por parte española, la quinua se consideraba alimento de “subdesarrollados”, por tanto, sin interés alguno. Recuerdo algunos comentarios al respecto antes de que entrara la moda de la… quinoa.
El caso es que en el menú del banquete de bodas de una de las infantas (hija de don Juan Carlos, no recuerdo cuál) hubo quinua y eso hizo que algunos lectores de periódicos militantemente monárquicos comenzaran a cambiar sus juicios al respecto. Porque mientras tanto, los vegetarianos y veganos estadounidenses, tal vez a través del Cuerpo de Paz de su gobierno (no voy a entrar en asuntos más peliagudos como los descritos en la película Yawar Mallku), descubrieron que aquel pseudocereal era una fuente de proteínas vegetales de gran calidad, que había cumplido con su misión durante siglos y lo introdujeron masivamente en sus dietas. Lo llamaron quinoa y, a su favor (aunque el tema no aparece en el Diccionario panhispánico de dudas), estaba su nombre científico (Chonopodium Quinoa), puesto por “occidentales”. Y con ese nombre ha entrado en productos varios y con tal nombre aparece en los anuncios de televisión. Victoria del inglés o, mejor, de la cultura de los Estados Unidos (también en el inglés de Inglaterra). No importa que el DRAE recoja la palabra quinua.
Es un caso intrascendente, aunque a mí me siga sorprendiendo no porque me corrijan -como hizo la joven enfermera- sino porque he estado consumiendo quinua muchos años antes de que se pusiese de moda. De todos modos, es un caso más de la presencia e influencia del inglés en el vocabulario cotidiano y público, y no solo para lo que se refiere a la informática en general, con todas sus variantes. Los puristas tendrían que recordar el intento de Jack Lang, ministro de cultura francés allá por los años 80, intentando llevar adelante un “combate” contra los anglicismos. Hoy, cualquier periódico francés muestra que el combate terminó como la guerra de Franco: “Hemos perdido”. En Italia, ni se intentó. Y en las Españas hay periódicas soflamas a favor de bitácora contra blog y similares, pero se sigue usando bloguero y no bitacorero. Quinoa, pues, ha ganado gracias a su introductor, según creo entender. Me rindo. Sin “combate”. Como Arquíloco.
Y el comercio es el comercio. En Cuenca, Ecuador, el desayuno tradicional era de maíz (choclo) hasta de que descubrieron “corn flakes” mucho más modernos y menos baratos que el original (“corn” es maíz) y, curiosamente, comercializado, entre otros, por un recurrente candidato a la presidencia de aquel país. La prueba del algodón la establecí con un amigo boliviano exportador de quinoa, quinua o de lo que haga falta. Le tenía sin cuidado cómo se llamase la cosa: lo que le importaba es que se vendiese. Eso sí, compitiendo con Perú. Con Umberto Eco, stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)