jueves, 26 de abril de 2018

Gripe española

La llamada "gripe española" acabó con mi abuela a poco de que esta diera a luz a mi madre, con lo que esta casi nació huérfana. Estamos en el centenario de aquella epidemia y ahora se reconoce que de "española" solo tuvo el nombre y que entonces España era neutral en la llamada "Primera Guerra Mundial" (poco mundial, por cierto) y que por eso no practicaba la censura sistemática sobre las bajas como hacían los entonces beligerantes. Eso no quita para que, hasta hace relativamente poco, se notara la muesca causada por tal gripe en la pirámide de edades española, habiendo sido particularmente virulenta con las que dieron a luz aquellos años (las condiciones higiénicas de los paritorios o de las casas particulares en las que se paría no eran precisamente óptimas).
Cien años de aquello. La edad que tendría mi madre ahora.


miércoles, 25 de abril de 2018

Pacientes e impacientes


La única charla que he dado a estudiantes de medicina fue hace muchos años. Me invitó un grupo de ellos y, revisando lo que entonces se publicaba, les planteé algunos problemas sobre las relaciones entre médico y paciente, según los distintos tipos de estos que se construían entonces. Por ejemplo, las diferencias entre el paciente agudo -más obediente- y crónico -más desobediente-. No encontré entonces referencia alguna al tema de la violencia contra el personal sanitario. No sé si porque no la había o porque no se la consideraba digna de ser estudiada. Ahora, en cambio, sí es frecuente encontrar referencias al asunto en los medios de comunicación. El problema no será enorme, pero sí es real.
Demos un salto. Durante mucho tiempo, las relaciones entre granjeros y pastores en Kenia han sido positivas. Ahora están a tiros y no parece que sus respectivas “etnias” tengan algo que ver: si eran diferentes cuando estaban a buenas y son diferentes ahora que están a matar, la diferencia no parece ser la causa. Va por otro lado: condiciones climáticas adversas, desertificación y presión demográfica, amén del papel del presidente de la república que resulta ser de una de las “etnias”.
Aterricemos al caso de los pacientes tan impacientes como para llegar a la violencia. Lo primero que hay que hacer es tener cuidado con las explicaciones simplistas. Por supuestísimo, las de tipo “étnico” (algo así como “los agresores pertenecen a tal o cual grupo”). Pero también a las que lo relacionan con la “crisis” y nada más. Como no tengo los datos que tenía en aquella vieja charla tengo que recurrir a anécdotas que me cuentan unos y otras, referidas todas al sector público (la comparación con el privado nos llevaría por otros derroteros).
La primera es de un colega que, estando a punto de operarse en un hospital de la provincia, recurrió a una nueva norma que permite el cambio de hospital, cosa que hizo. Buscaba lo que él creía mejor servicio y lo que encontró fue un jefe enfurruñado por el nuevo paciente que le caía como en paracaídas desde otro hospital. A lo que me cuentan, no le faltaron modos y maneras de protestar ante mi amigo por el cambio producido. A partir de ahí, ninguneo. Mi colega se sintió “castigado” por el “pecado” cometido y todavía hoy (debe de hacer dos años de aquello) está esperando pacientemente aquella operación. No le critica sus saberes, que da por supuestos, pero me reconoce estar un poco molesto del trato que está recibiendo. Y omito los detalles.
La segunda es de una amiga a la que su médico de familia envía al hospital para una radiología. Pone “urgente” en el volante y esa misma tarde mi amiga va al correspondiente servicio donde la enfermera la recibe con malos modos y le echa en cara lo de “urgente” como si ellas no tuvieran ya bastante trabajo. Lo que me cuenta la enferma es una conversación kafkiana en la que ella no entiende nada y la profesional va subiendo de tono hasta terminar con un “la radiografía estará en el ordenador enseguida, pero ya veremos cuándo la informa el radiólogo”. Y tanto: pasaron meses y tal información no se producía, o porque se había “traspapelado”, si es que esas cosas se pueden traspapelar, o porque el médico había entrado en la dinámica de quien hizo la radiografía.
Tercera anécdota: a otro amigo le recetaron un análisis en su centro de salud. Pidió hora, se la dieron y le añadieron un extraño frasco sin más información. Mi amigo se las vio y se las deseó para entender qué tenía que hacer exactamente: si tenía que recoger sus vertidos en ayunas, el mismo día, por una u otra de las cavidades del frasco, al primer “aviso” o después. El hombre hizo lo que se le ocurrió y, con sus dos frascos y, eso sí, en ayunas, fue a completar el análisis prescrito. Mas, horror, el relleno de los frascos no se había llevado a cabo según el protocolo, razón por la que se le riñó convenientemente, cosa que no habría hecho falta si hubiese sido informado en su momento.
Es lo que me faltó en aquella conferencia de entonces. Ver el otro lado. Presupuestos, sobrecarga, personal, deshumanización, frustraciones profesionales y vaya usted a saber qué son factores que producen estos comportamientos tan poco habituales como las violencias de los impacientes, pero no por ello menos reales. Se precisan los dos lados del problema. No uno.
(Publicado hoy en el diario Información (Alicante))
(Nota personal: Para el análisis que me tienen que hacer mañana, el centro de salud de mi pueblo me ha proporcionado todo tipo de información -incluso gráfica- para que pueda presentar convenientemente las muestras que hacen falta para lo que quiere saber la médico. A pesar de los recortes)

Problemática independencia

La de Groenlandia, deseada, a lo que parece por el 70 por ciento de sus habitantes. No es nada fácil. Políticamente, las pasadas elecciones le dan cierto apoyo, aunque el gobierno danés, de quien depende como administración autónoma y soberana desde 2009, no esté por la cuestión. Tienen un modelo: Islandia. Pero tienen muchos problemas económicos. Si se independizaran de Dinamarca, pero se mantuvieran dentro de la Unión Europea, sería con mucho el país más pobre de la Unión. Esperan inversiones extranjeras (chinas sobre todo) en particular en el terreno de las materias primas, pero esas inversiones, de momento, brillan por su ausencia. ¿Un país inviable? Tal vez. Pero eso no parece impresionar a ese 70 por ciento, en un territorio bilingüe (innuit y danés). Un caso más de sentimiento por encima de la razón.

martes, 24 de abril de 2018

El modelo americano

Quiero decir estadounidense. Y es que me resulta curioso cómo los Estados Unidos han sido alabados (en algunos de sus componentes) y propuestos como modelo por personajes tan dispares como Karl Marx (en especial en lo que se refiere a la posible revolución proletaria allí, que, por cierto, ni está ni se la espera) o Adolf Hitler  (en especial en lo que se refiere a su racismo y "solución final" para los indígenas que esa sí que se aplicó).
Cultura popular, lengua, entretenimiento, modas, JCR y tantas más siguen inspirando al mundo. 

lunes, 23 de abril de 2018

Historia, maestra de la vida

La Historia es muy sufrida, sobe todo cuando se convierte en manual de historia para estudiantes desprevenidos. En ese caso, los datos son convenientemente torturados hasta que confiesan la gloria nacionalista del objeto no de estudio sino de manipulación. Este es un buen ejemplo. Se trata del extracto de un libro estadounidense, traducido ahora al castellano, sobre las cosas que cuentan los manuales de historia estadounidenses a los niños y jóvenes desprevenidos que aprenderán lo que deben aprender sobre sus héroes, hazañas, ideales, aventuras bienintencionadas y, en particular, sobre los enemigos que acechan a la entidad "nación" así construida. 
No hay que irse tan lejos para encontrar estos mitos fundacionales para esa invención reciente que se llaman "naciones". Lo que es una pelea por quién tiene derecho a cultivar una parcela de terreno para su consumo se convierte en una epopeya de una nación contra sus invasores opresores represores. 
Un señor de allende los Pirineos que tiene sus ambiciones propias de aquel tiempo (hacerse dueño de cuantos más territorios mejor, para así aumentar los impuestos que entran en las arcas reales), se convierte en un liberador de la opresión causada por oscuros invasores de otra religión. Jaime I, por supuesto.
Un rey que no sabe ni papa de la lengua mayoritaria en un territorio, se convierte en el hacedor de un imperio que extiende esa lengua. Y si no existe, se inventa, como Guillermo Tell. 
O se ensalza una búsqueda de mercados y se convierte en una recuperación de lo que fue el imperio romano sorteando la verdad profunda: se vogliamo che tutto rimanga comm'è, bisogna cambiare tutto. 
En América Latina resulta curioso el desfase entre la exaltación de Simón Bolívar por parte de los "bolivarianos" del "socialismo del siglo XXI" y la feroz descripción que hace de él un tal Karl Marx.  Pero no es el único caso de manipulación de la historia, en particular la de la Independencia (españoles contra españoles) obviando que los indígenas fueron comparsas tanto de los conquistadores que masacraban a otros indígenas como  de libertadores. 
No me extraña que haya quien diga que la Historia, como disciplina separada y distinta, aparece (inicialmente no en las universidades) como instrumento que coopere con el nacimiento del sentimiento nacional.
La Historia enseña. Pero no tiene alumnos.
'Patrañas que me contó mi profe'.

domingo, 22 de abril de 2018

Desperdicios

Hace ya años me contaron el cálculo, en toneladas, sobre las tortillas que se echaban a la basura al día en México Distrito Federal, a pocos kilómetros de las comunidades indígenas que estaban infraalimentadas. 
El dato, ahora, es sobre los Estados Unidos: ciento cincuenta mil toneladas al día, lo que se acerca a medio kilo por persona. Al día. No sé si en USA hay hambre, pero sí se sabe que hay pobreza, medida por los dólares diarios que hacen falta para tener una vida decente.
También desde hace años, se sabe que el problema del hambre en el mundo no es tanto de producción sino de distribución. Tal vez los subnutridos hayan disminuido en el mundo hasta ese 10 por ciento de la población total, según el Banco Mundial. Pero, probablemente, al tiempo que aumentaban los alimentos echados a la basura mientras hacen falta en otros sitios. La desigualdad es que tiene esos efectos.

sábado, 21 de abril de 2018

Aprender de los populistas

Ante la aparente ola de populismos de diverso pelaje que se observa en el mundo, hay quien propone una alternativa a la queja y a lamerse las heridas por parte de los partidos tradicionales: aprender de ellos. Y en tres puntos que copio y pego:
to connect to the people you wish to represent by learning about them and winning their trust
Aprender de los que uno pretende representar y ganarse su confianza.  No es fácil. Hay suficientes peleas internas como para dedicar tiempo a los electores potenciales a los que, muchas veces, lo que se hace es espantarlos y, con cierta frecuencia, condenarlos a la abstención (hablo, por supuesto, de países en los que hay más de un partido y que por lo menos dos son competitivos) y también de las aparentes "reglas del juego" de la política contemporánea: todo para el pueblo, pero sin el pueblo; dedicando ímprobos esfuerzos a cuestiones internas mientras los posibles electores o se hastían o dejan de atender.
Segundo:
to use simple, intuitive messaging to signal your goals
No me gusta, pero es evidente que funciona mejor el que resume su propuesta en un mensaje intuitivo (America first, por ejemplo, aunque tenga la historia que tiene) que el que habla de confusos objetivos como el sentido común o el bien común o el interés general.
Y el tercero:
to be bold. In difficult times, people are seeking a transformational vision of the future, not slight improvements
Ser osado en las propuestas. Menos reformismo y más ir a transformaciones profundas.
Claro que estas lecciones son más que discutibles, pero lo que muestran es que quedarse en un rincón criticando a los clasificados como populistas no sirve de mucho. Tal vez vendría bien que los partidos convencionales se preguntaran qué han hecho para producir esta ola mundial. Claro que no han sido "la" causa (habría que añadir: cambios en el empleo, inseguridades económicas y en el trabajo, crisis de la deuda, inquietudes geopolíticas, violencias cotidianas -se incluye el suicidio de jóvenes-, problemas medioambientales y esas cosas), pero... algo han tenido que ver, no lo nieguen. En particular los de la llamada izquierda. Dani Rodrik lo expone aquí.
(Hay más: repensar las relaciones laborales nada menos)
(Añadido el 24: Ya hay quien aprende en el Reino Unido, Francia, los Estados Unidos y, como se ve aquí, en Alemania. Y no para bien necesariamente)