jueves, 19 de octubre de 2017

Feliz aniversariio

Hoy es el aniversario del Black Monday de 1987. La cosa era seria, pero, como suele suceder, desde "las alturas" se intentó minimizar su posible impacto, pretendiendo así evitar el pánico, ese comportamiento irracional que tan alejado está del homo oeconomicus racionalista y maximizador. Estados Unidos (y las Españas) produjeron lo que después se vería como patéticos negacionistas que, por encima de la evidencia, seguían afirmando que el Sol sale por Occidente.
Es comprensible que, aprovechando el feliz aniversario, se procure (como hace el Financial Times) minimizar los riesgos y subrayar las diferencias entre la situación económica actual y la que había en el 87. 
Evidente que no tengo ni idea de si hay repetición (no vaya a ser que pase como con el terremoto mexicano que cumplió diligentemente en septiembre con el exacto aniversario del igualmente destructor terremoto de 1985). No sé, pues, si esta vez el poco previsible cisne negro va a presentarse. Sí se me ocurre que el sistema bancario internacional (y por tanto el local) seguro que está alerta. No porque hoy vaya a pasar nada, sino porque podría pasar en cualquier momento aunque los negacionistas profesionales (para algo les pagamos) sigan hablando de lo bien que van las cosas. Gracias a ellos, por supuesto. Que si fueran mal, sería por culta de los "otros" y ya se encargarían de encontrar culpables lo más lejos posible de su alcance decisional. Desde ese punto de vista, sí que tendría sentido la "desconexión" de la que habló en su día gente como Samir Amin, es decir, un tipo de independencia económica local. Lástima que ni está ni se la espera. El resto, palabrería. Parole, parole, parole.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Dos problemas de fondo

Cosas de la vida. Trato de dos libros que han llegado a mi mesa casi al mismo tiempo y publicados en este año de gracia a un mes de distancia el uno del otro. Es lo que tienen los amigos: que te envían sus libros y te apetece leerlos por sus autores y por sus temas. Y es que estos dos coinciden, respectivamente, con dos temas que preocupan y me ocupan sobre el contenido y funcionamiento del sistema mundial en que vivimos desde hace siglos (por lo menos, cinco siglos).
El primer tema se refiere a que este sistema ha estado siempre estructurado de forma jerárquica: un país se encontraba en la cumbre desde la que podía imponer, no siempre por la fuerza, una mejor satisfacción de los intereses de su gente. Por lo general, de sus respectivos grupos dominantes. Visto con perspectiva secular, todos tuvieron una característica en común: que perdieron el puesto ya que las élites de otros países consiguieron desbancarlos en un, a veces violento, “quítate tú, que me pongo yo”. Es lo que llamaban “guerras mundiales”, es decir, luchar por ver “quién manda aquí”. El libro de Paul Kennedy (Auge y caída de las grandes potencias) da buena cuenta de dos de esos episodios: el de España, y el de Inglaterra, más Estados Unidos. Pero no es de este del que quiero hablar.
Sí, claro, el problema es qué puede estar pasando ahora, en que nadie duda de que el mundo ha estado organizado en torno a la hegemonía estadounidense que ha creado alianzas económicas (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional) y militares (OTAN, ANZUS) y hasta culturales (UNESCO), aunque en este último caso haya habido sus más y sus menos, tanto con Ronald Reagan como con Donald Trump. Pero si se compara con lo que fue tal predominio en los años 50 y 60 del pasado siglo con lo que es ahora, es lógico que se levante la duda sobre qué puede suceder con esa hegemonía que, tal vez, podría recibir su golpe de gracia a manos de la peculiar presidencia de Donald Trump. Cierto que siempre habrá (y yo el primero) quien recuerde el cuento del pastorcillo que gritaba (falsamente en el cuento, equivocadamente en la realidad que ahora nos ocupa) “que viene el lobo”. Pero es que ahora podría estar viniendo y el papel central de los Estados Unidos podría estar, realmente, herido de muerte. Ese es el libro de Mariano Aguirre que se titula Salto al vacío.Crisis y declive de Estados Unidos y su lectura es más que recomendable.
El otro tema no se refiere tanto a su estructura (quién manda y cómo) sino a las reglas que rigen en su funcionamiento y que pueden resumirse en la palabra “capitalismo”: la lógica de la acumulación del beneficio, la mitología del crecimiento indefinido, el uso y maltrato de la Naturaleza como “externalidad”, es decir, un asunto que se da por hecho y que no tiene por qué estar “dentro” de los modelos para analizarlo, la desigualdad como forma de organizar la sociedad (las clases sociales) y el mundo (el centro y la periferia) y demás elementos que caen bajo dicha palabra. La cuestión, como en el caso anterior, sería “y después, ¿qué?”. Si para la hegemonía estadounidense se trataría se saber quién viene ahora en el “puesto de mando”, en el caso de las reglas del juego capitalista de lo que se trata no es tanto saber “y después ¿qué?” porque eso nadie lo puede saber ya que no hay antecedentes y pretender conocer las “leyes de la Historia” son ganas de llegar a afirmaciones gratuitas. De lo que se trata es de qué hacer para que las reglas del juego sean otras y que permitan una mejor satisfacción de necesidades básicas y una sociedad menos injusta.
Ahora el libro, publicado casi en las mismas fechas que el anterior, viene de dos autores, uno de país periférico (el ecuatoriano Alberto Acosta) y otro de país central (el austro-alemán Ulrich Brand). Se trata de Salidas del laberintocapitalista. Decrecimiento y postextractivismo. El subtítulo indica por dónde va la discusión: se refiere a propuestas que, respectivamente, se han elaborado desde países centrales europeos, básicamente en el mundo académico, y desde países periféricos latinoamericanos, básicamente desde los movimientos sociales. Es un libro más propositivo que el anterior, más empirista. Y tiene la ventaja de hacer ver, a través de esas propuestas, dónde están las debilidades del capitalismo o, como dicen en el título, su laberinto. Disfrútenlo.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(El laberinto del capitalismo también se puede ver en este texto de Nouriel Roubini, aunque sus propuestas de solución no sean demasiado concretas)

martes, 17 de octubre de 2017

Muerte mafiosa (tal vez)

Ayer fue asesinada, mediante una bomba que estalló en su coche, la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia. Caruana había participado en la exposición al público de los Papeles de Panamá y mantenía una muy numerosa audiencia en su blog (por encima de la de muchos periódicos) denunciando corrupción y malas prácticas llegando hasta el gobierno. Hasta ahí lo que puedo saber en un asunto que se anuncia complicado ya que el gobierno maltés, que también había sido objeto de las denuncias por parte de Caruana, ha pedido ayuda al FBI para intentar esclarecer el hecho y muchos malteses se echaron a la calle para poner de manifiesto el hundimiento del Estado de Derecho en su país.
Pero aunque no sepa más, sí puedo especular sobre cómo funciona esa capa de la economía que Ferdinand Braudel llamó "economía capitalista", capa que está por encima de la "economía de mercado" (la de las pequeñas y medianas empresas) y, por supuesto, a mucha distancia de la "economía sumergida", del autoabastecimiento y el trueque.
A esos niveles "altos" del funcionamiento económico de una sociedad es posible que aparezcan comportamientos claramente mafiosos: omertà, fratellanza y, sobre todo, vendetta. Pero esta última no es resultado de un "calentón" de ira sino el efecto de un cálculo frío (si acaso, la venganza es un plato que se sirve frío). Es, más bien, una forma de informar a quien corresponda que si uno "se porta mal" (es decir, si no responde a los intereses de la "economía capitalista" braudeliana), será castigado para que tan mal comportamiento no sea seguido por otros que hayan podido sentir la tentación de hacerlo. Aviso a navegantes. La mafia realmente existente así lo hace: ofrece protección y si no la aceptas, te atacan, pero no como castigo por desobedecer sino como aviso a los demás a los que se les va a ofrecer la protección y que, así, sabrán a qué atenerse. Esta mafia en las alturas puede haber aprendido de los aprendices de la economía sumergida. O viceversa. La pescadilla se muerde la cola.
No conozco los contextos en los que se han producido los relativamente frecuentes asesinatos de periodistas en México. Puedo imaginar que son una mezcla del comportamiento de ambas mafias.

lunes, 16 de octubre de 2017

El hundimiento de un barco

Lo guardo como una anécdota significativa. Estábamos en Atenas en una reunión de la Universidad de Naciones Unidas en la que nadie era capaz de entender el inglés de todos los colegas (siempre había un acento que se resistía, como se vino a saber después gracias a una irónica investigación de uno de los participantes, un rumano por cierto). Uno de los participantes, argentino, había expresado sus críticas contra la Junta que entonces mandaba en su país. Hablo de hace 35 años. Incluso tenía sus reticencias a que, ya entonces, procurásemos un medio electrónico para estar conectados y mantener nuestras discusiones desde los cinco continentes allí presentes: temía que su gobierno lo utilizara para espiarle todavía más. Se abandonó ese proyecto... y en ese momento entró otro de los participantes con la noticia: el Junta había invadido/recuperado las Falklands/Malvinas. El amigo argentino olvidó todo lo que había dicho hasta ese momento, se envolvió (metafóricamente) en la bandera blanquiazul y lo que vino a decir fue una versión del inglés "my country right or wrong". 
Pero había, en el grupo, un colega inglés. También él con amplia experiencia internacional (había vivido en muchos otros lugares), pero "once a British, allways a British"... sin exagerar. Su reacción no fue la de envolverse a su vez en la "Union Jack" sino, intelectual al fin y al cabo, intentar que el argentino viera que lo que estaba sobre la mesa era un truco, bastante miserable, por parte de la Junta de ocultar sus fracasos internos mediante el recurso a la "independencia" de las Malvinas, la integridad del suelo patrio, la recuperación de la tierra que les había sido robada y demás retórica nacionalista. El inglés añadía que era previsible que el gobierno británico (entonces con la renqueante Thatcher) reaccionara en los mismos términos nacionalistas (integridad, autodeterminación y esas cosas) y consiguiera así recuperar sus entonces problemáticas perspectivas electorales, como así fue, por cierto. Frente a sentimientos, razón, como mostró el inglés.
Dos bandos, en aquel momento, detrás de los respectivos ejércitos "nacionales" que eran despedidos de manera entusiasta cuando salían a defender a la patria (cada uno la suya, claro). Mujeres enseñando sus senos a los marineros que partían de Inglaterra, argentinas enfervorizadas en su apoyo a sus soldados patrios. 
Hubo muertos. Y algunas chapuzas que produjeron muertes innecesarias como las del Sheffield, un destructor perteneciente a la Royal Navy. He estado suficientes veces en la universidad de esa ciudad como para no acordarme de ese nombre.
Pues bien, por fin, tras estos 35 años, se viene a conocer la acumulación de errores que llevaron al hundimiento del Sheffield. Se ha tenido acceso, por fin, a un informe hasta ahora secreto. Es un buen ejemplo de lo que es la actividad humana realmente existente, que, por lo general, tiene poco que ver con las fantasías y delirios de los que la presentan convenientemente manipulada. Vale la pena leer la lista de tales errores y pensar si eso ha podido suceder (o está sucediendo) en otros lugares del planeta hoy mismo. Aquí hay algunas para el Sheffield
Some members of the crew were “bored and a little frustrated by inactivity” and the ship was “not fully prepared” for an attack.
The anti-air warfare officer had left the ship’s operations room and was having a coffee in the wardroom when the Argentinian navy launched the attack, while his assistant had left “to visit the heads” (relieve himself).
The radar on board the ship that could have detected incoming Super Étendard fighter aircraft had been blanked out by a transmission being made to another vessel.
When a nearby ship, HMS Glasgow, did spot the approaching aircraft, the principal warfare officer in the Sheffield’s ops room failed to react, “partly through inexperience, but more importantly from inadequacy”.
The anti-air warfare officer was recalled to the ops room, but did not believe the Sheffield was within range of Argentina’s Super Étendard aircraft that carried the missiles.
When the incoming missiles came into view, officers on the bridge were “mesmerised” by the sight and did not broadcast a warning to the ship’s company.
Si eso sucedió con algo en el que se jugaban la vida unos y otros, qué no podrá suceder cuando lo que está en juego son cosas mucho más banales, como el poder, el privilegio o el prestigio (las tres P's) 

domingo, 15 de octubre de 2017

Un fantasma recorre Europa

El fantasma del populismo, esa extraña ola que afecta, prácticamente (tal vez con la excepción de Portugal) a los diferentes países europeos, cada cual a su manera. No hay un acuerdo sobre su posible definición. Me quedo con esta del GlobalTrends publicado en 2017 por el National Intelligence Council. Su caracterización del populismo, una de las tendencias que, en su opinión, podría trasformar el mundo, es la siguiente: “Los populistas, tanto de derechas como de izquierdas, han estado creciendo a lo largo de Europa. Se caracterizan por su sospecha y hostilidad hacia las élites, la política convencional y las instituciones establecidas. Reflejan el rechazo de los efectos económicos de la globalización y la frustración producida por las respuestas de las élites políticas y económicas a las preocupaciones del público. Los sentimientos anti-inmigración y xenófobos en las democracias centrales de la alianza Occidental pueden debilitar algunas de las fuentes tradicionales de fortaleza de Occidente para cultivar sociedades diversas y promover el talento global. Los movimientos populistas y sus líderes, ya sean de derechas o de izquierdas, pueden aprovechar las prácticas democráticas para fomentar, por un lado, un apoyo popular que consolide su poder a través de un ejecutivo fuerte y, por otro lado, la lenta pero constante erosión de la sociedad civil, el estado de derecho, y las normas de tolerancia”.
Obsérvese que no distingue entre populismos de derechas y de izquierdas porque, por lo que dicen, los hay de los dos tipos, haciendo que casi esa distinción se quede obsoleta al oponer democracia liberal a populismo. Y nótese que, aunque la mayoría son unionistas, los hay también secesionistas como la Lega Nord en Italia o el Vlaams Belang en Bélgica. El que hoy puede estar en el candelero es el austriaco que podría llegar al gobierno (de colación) si los resultados son los previstos.
Los españolitos harán bien repasando esta definición y viendo si se aplica a algunos (en plural) partidos de la Piel de Toro (y ya he dicho que parece que no se aplica en Portugal). Para algunos, España es inmune, de momento, a la ola pupulista que recorre Europa, pero...

sábado, 14 de octubre de 2017

Sin comentarios




"I'm going to e-mail this op-ed about how your generation is ruining everything"
(Tomados ambos de The New Yorker)

viernes, 13 de octubre de 2017

El fin del mundo

Se puede producir de muchas formas. Por ejemplo, una mala gestión del cambio climático o, por lo menos, del calentamiento global. Puede esperar, pero la extinción ha sido anunciada para 2100. También puede venir de un intercambio nuclear entre enloquecidos dirigentes de no menos enloquecidos países, y candidatos hay varios: USA-Corea, India-Pakistán, Israel-X, USA-China que se me ocurran así a vuelapluma y sin pensar en Irán. Destrucción Mutua Asegurada como en los buenos tiempos de la Guerra Fría cuando todo estaba claro: quién era el bueno y quién el malo y qué podía pasar si los buenos (fueran los que fueran) dirigían unos misiles contra los malos (los otros). Es el Armagedón bíblico con el que soñaba Ronald Reagan.
Pero la Naturaleza es sabia y proporciona más posibilidades: la erupción de un super-volcán de Yellowstone, USA. No sería la primera gran extinción que se produce en el Planeta causada por el exceso de humo y residuos en la atmósfera producidos por un gran meteorito en el Golfo de México o por una gran erupción volcánica que impediría la llegada de los rayos del sol por un tiempo suficiente como para ser trágica acompañada de tóxicos.
Pero volvamos al día a día de la no menos irracional política cotidiana, tanto local como internacional.