miércoles, 8 de julio de 2009

Xinjiang (y 2)

Subrayar los elementos internacionales y sospechosos de un determinado suceso no significa negar los elementos internos que pueden observarse igualmente. Y estos últimos son tan importantes como para hacer cancelar precipitadamente la participación de Hu Jintao en la reunión italiana del G-8 (aunque no sean 8, pero esa es otra historia).
A lo que parece, se unen dos fenómenos con lógicas algo diferentes. Por un lado, Xinjiang (territorio) fue independiente en algún momento de la historia y hay un movimiento nacionalista que quiere volver a serlo en un Turkestán uigur y musulmán sunita. Pero ahí está el otro fenómeno: como muchas otras potencias imperiales (Beijing no tiene por qué no serlo), aquí se ha intentado aguar ese nacionalismo exportando población de cultura y religión diferente a la nacionalista. Han, para ser exactos. Le Monde, en editorial, llama a ese esquema "colonización", es decir, colonialismo interior.
El truco es muy conocido: se llena un territorio con personas que defienden la posición de los que ejecutan dicho truco, se convoca un referéndum y, obviamente, la ganan los que han infiltrado el territorio. El caso más obvio fueron las Malvinas/Falklands. Es muy inglés, aunque no siempre funciona. Pienso en Ceuta y Melilla y sus importantes poblaciones árabes-musulmanas que serían las primeras en votar contra la independencia frente a España y la (re)incorporación a Marruecos (sí, ya sé que Marruecos no existía como tal cuando quedaron en poder español, pero esa también es otra historia).
Hay una variante, igualmente clásica, del truco para mantener el poder sobre un territorio: divide et impera, divide y vencerás. Se puede hacer llevando población diferente a la mayoritaria (tamiles de Tamil Nadu a una Sri Lanka cingalesa por parte inglesa) y enfrentándolos o se puede hacer "creando" diferencias y dando privilegios a una parte contra la otra (tutsis contra hutus en Ruanda por parte belga).
Si entiendo bien, el caso de Xinjiang es una mezcla: se llevaron han a un territorio uigur (ahora deben de ser 40 a 47 por ciento respectivamente cuando en origen los uigures tenían la abrumadora mayoría) y se ha apoyado desde Beijing a los han contra los uigures, con lo que estos se han sentido maltratados y ha dado pábulo a ulteriores reivindicaciones nacionalistas. Un bumerán que les ha salido mal, con o sin participación extranjera (que, insisto, creo que la ha habido: religiosa, política y económica). Porque, encima, también los han se sienten maltratados por el gobierno central. Ya no hay Patria Socialista de Todos los Trabajadores, sino ricos y muy ricos en un lado y pobres y muy pobres en el otro que pueden verse como étnicos, con lo que la cosa se complica todavía más. Es algo más que lucha de clases, obviamente.
Lo de la" invasión han" parece cierto. Las cifras, dudosas. Y el conjunto del argumento ha de tomarse con cautela y situarse en su contexto histórico, es decir, en el contexto de la actual crisis global que afecta también a la China, a sus desigualdades internas, al riesgo de mayor desempleo y al aumento de la pobreza como ya he comentado otras veces. En Cataluña, los "charnegos" (no-catalanes) y en el País Vasco los "maketos" (no-vascos), han sido vistos de diferente manera a lo largo del tiempo (y también de diferente manera en un lugar y en otro, dados los diferentes nacionalismos que hay en un lado -más cultural y, por tanto, que puede ser aprendido, en el primer caso y menos cultural y más "natural" en el otro-).

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