lunes, 24 de agosto de 2009

Gobierno que avisa no es traidor

La ministra del ramo ya ha hecho en España las oportunas advertencias y hasta serios y formales colegios profesionales han colgado en sus puertas los correspondientes consejos de no dar besos (supongo que "morrearse" todavía menos), evitar esto y lo otro y abstenerse de lo de más allá. Más o menos, lo que avisa la ministra para que evitemos caer en esta especie de peste negra que va a asolar nuestras calles convirtiéndolas en un cuadro de el Bosco con muertos arrastrándose hacia cementerios llenos de abundantes cadáveres. Supongo que la gente bien hará como en el Decamerón: huir a lugares seguros y aislados en los que el riesgo de contagio se reduzca al máximo e, incluso allí, abstenerse de casi todo (por supuesto, del sexo) atiborrándose de tamiflu (que ya no es la vacuna que se decía que era cuando la peste aviaria sino que es un antiviral o antigripal) y con acceso privilegiado a la vacuna que todavía no existe pero que pronto existirá.
Tengo parientes, y muy queridos, en el mundo sanitario: un médico de familia y un neumólogo. Ambos están que trinan con esta histeria y a ellos dedico este video que una amiga me acaba de enviar. Es argentino, pero está bien hecho, no es empalagoso ni dulzón ni "new age" sino que cuenta lo que muchos saben y los medios parecen desconocer (o tal vez conocen). De hecho, uno de mis parientes se refiere a la gripe como "esa gripe de la que habla la tele". Ahí va. Y algo así se podía temer a finales de abril aquí y aquí. Y a principios de mayo.
Y en los Estados Unidos ya se discute, vista la vulnerabilidad de los niños, entre cerrar las escuelas o vacunar masivamente a la población.
En todo caso, lo importante es que sepamos que el gobierno está al tanto y hace todo lo que está en su mano para avisarnos de que hay que ser buenos y portarse bien para así poder ser inmortales. Eso sí: mejor que lo que ahora sabemos del gobierno de los Estados Unidos -del presidente y de su secretario de defensa, Bush y Rumsfeld respectivamente, ese Rumsfeld que aparece en el video de youtube que he citado- a propósito del nivel de alarma por posible ataque terrorista. Se confirma lo que los escépticos profesionales sospechábamos con fundamento: que el nivel de alarma se manipulaba en función de los intereses políticos del gobierno y que los funcionarios que lo "construían" recibían todo tipo de presiones de sus superiores para que adecuaran el nivel de alarma a los propósitos gubernamentales en cada coyuntura, con independencia de cuál fuese el nivel real de amenaza que el país estuviese sufriendo. ¿Motivos? ¡Electorales! Nada que tuviera que ver con la seguridad de los ciudadanos.
Y una pequeña historia personal para reanudar estos comentarios. Hace un año me pidieron que diera una conferencia y escribiese un texto sobre las nuevas violencias en el sistema mundial y así lo hice, con especial énfasis en el terrorismo como "guerra asimétrica". Este año han repetido propuesta y me han pedido que escriba sobre las nuevas violencias en la crisis global. Después de haber escrito el nuevo texto (que terminé anoche), se me ha ocurrido volver a leer el que escribí hace un año y me he dado cuenta de que en lo que escribo ahora la cuestión del terrorismo casi no aparece mientras que entonces era central. En otras palabras, que los escépticos profesionales también somos víctimas de las manipulaciones generales. El año pasado todavía Obama no había dejado claro que iba a tener otro tipo de enfoque al tratar del terrorismo y todavía estábamos bajo la presión de las alarmas. Caí. Me dejé llevar por el ambiente. Por suerte, no soy un experto en terrorismo que ahora se encuentra sin asunto interesante que vender (he visto un caso de ello en un periódico español en papel hoy). Pero es que, en cuanto te descuidas, los gobernantes te avisan de algo, tú te lo crees y ellos siguen trabajando por tu bienestar y seguridad, que es lo único que les interesa. Sí, sí, el gobierno que avisa no es traidor. Es por nuestro bien. Gracias, muchas gracias.
Y, ya puestos, pidamos a las conferencias episcopales de todo el mundo que sigan los pasos de la brasileña y aconsejen a los sacerdotes que, para evitar contagios, no pongan la hostia en la boca de los comulgantes. Están locos estos humanos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario