domingo, 28 de mayo de 2017

Riesgos globales: lectura dominical

El nivel de riesgo viene marcado por la probabilidad de un evento y su impacto. No me impresiona que 8 de cada 10 encuestados en los seis países más poblados teman un cambio climático catastrófico. En tiempos de Galileo era todavía mayor el porcentaje de los que creían que la Tierra estaba quieta y era el Sol el que se movia a su alrededor. La opinión pública solo refleja la opinión, no necesariamente la realidad.
Pero esto no quiere ser un argumento contra tal eventualidad, ni contra las que se muestran con agilidad aquí. Se añaden los colapsos ecológicos, los enfrentamientos con armas nucleares o químicas, el choque de un asteroide, la super-erupción de un volcán y varias más, como las pandemias que el Banco Mundial reconoce que pocos países están preparados para enfrentarse a ellas.
No todas tienen el mismo nivel de impacto ni la misma probabilidad. El informe se lee y se ve con facilidad y es un buen antídoto para los localismos extremos y para la ideología del pensamiento positivo.

viernes, 26 de mayo de 2017

Preocupación por el extremismo islámico

Datos del Pew Research Center sobre la preocupación en Europa y América del Norte sobre el extremismo islámico

Dos extremos en Europa: Italia y España en uno y Suecia en el otro. No acabo de entenderlo. Sí entiendo que no haya comentarios ni encuestas sobre otros extremismos que, encima, producen más muertos que el islámico (y este es solo un caso. Hay más). Claro que estos son "salvajes", como los de Sudán para Churchill, y los nuestros "civilizados".

jueves, 25 de mayo de 2017

Cataluña, cherchez l'argent

Un interesante artículo situando el separatismo catalanista y el unionismo españolista más allá de los sentimientos. Es decir, bajando a la cuestión financiera: deuda del Reino de España, PIB, consecuencias para uno y otro bando, atrapados ambos por la política antes que por la economía. Por eso ambos están atrapados y no saben por dónde tirar, siendo, como parece ser, un juego de suma negativa.

Empleos locales, robots internacionales

Fueron muchos los que avisaron de que la propuesta de Trump de no deslocalizar empleos en una empresa lo que conseguiría sería destruirlos. Se trataba de que los empleos no se fuesen a México, en busca de mano de obra barata. Se pretendía, así, mantener los empleos estadounidenses. Pero lo que se consiguió fue que la empresa, efectivamente, no se llevara la planta a México, pero que, costes de producción a la vista, sustituyera los empleos por robots. Era previsible y así ha sido.

Timeo danaos

La visita de Trump al Vaticano se suponía que tenía motivaciones electorales, al saber aquél que el apoyo entre los católicos, sus seguidores, estaba menguando. Tal vez por eso su esposa (la que evita ir de su mano) y su hija (la convertida al judaísmo con su matrimonio con un judío) llevaron el velo que no habían llevado en su visita a países de mayoría musulmana y que sí lucieron en ese estado católico. En Arabia Saudita había suficientes negocios de por medio (armas, armas, pero no solo armas) como para que nadie se preocupara de tales detalles mínimos y banales.
Ya no fue tan mínimo el regalo que el papa Francisco hizo, como despedida, al presidente Trump: textos sobre defensa del medioambiente, lucha contra la violencia y elogio de una política económica que no encaja bien con la de Trump puesta de manifiesto en su reciente presupuesto federal. No sé si las motivaciones iniciales se cumplieron. Estos jesuitas...
Por muy entrenados que estén, estas son las caras.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Muerte

Es tabú. Está muy feo hablar de ella y hasta pueden hacerse consideraciones desde lo anecdótico a lo muy elaborado. Un ejemplo de lo primero lo tenemos en Machado cuando habla de su caballero andaluz, “de viejo gran rezador”, recogiendo una de las opciones ante la muerte: la creencia en otra vida, en la inmortalidad. Nuestro caballero encuentra en esa religión un consuelo para sus miedos. Otras religiones tienen otras respuestas y hasta las hay que ponen como ideal precisamente el que no haya nada después de la muerte. El ejemplo opuesto sería el de Unamuno con su "ni (…) el anhelo vital de inmortalidad humana halla confirmación racional, ni tampoco la razón nos da aliciente y consuelo de vida y verdadera finalidad a ésta” o sea anhelo de inmortalidad, sí, pero negación de la misma por parte de la razón. 
Disculpe si me quedo en algo más pedestre en la línea de una portada reciente de The Economist: “La muerte es inevitable. Una mala muerte, no”. Porque ambas cosas son difícilmente discutibles: que hemos de morir y que se puede morir mejor o peor.
Hace ya años Johan Galtung establecía tres criterios para saber si una muerte era de mayor o menor calidad. El primero era el momento, es decir, si se producía antes de haber cumplido un cierto ciclo vital. Se refería, obviamente, a las muertes prematuras que, por cierto, cada vez las consideramos con más y más edad. El segundo, el tiempo: ni una muerte repentina ni una muerte que llega después de un largo proceso de sufrimiento propio y ajeno. Finalmente, las causas: cuantas más, mejor, ya que una sola causa siempre te hace pensar que algo se podría haber hecho para evitarla. Múltiples causas dan un sentido de lo inexorable. Un claro ejemplo de muerte de mala calidad sería la de un joven que es atropellado y muere en el acto. Frente a ello, el anciano que sabe que su hora está cerca, que tiene tiempo para dejar arregladas sus cosas despidiéndose de los suyos y muere de varias causas simultáneamente.
El tema se puede ampliar y algunos datos que proporcionaba The Economist pueden ser útiles. El primero se refiere a dónde prefiere morir la gente. La revista ponía el ejemplo de cuatro países (los Estados Unidos, Italia, el Japón y Brasil) en los que se había preguntado dónde preferirían morir si en un hospital, en centros asistenciales o en casa. En los cuatro países la respuesta mayoritaria (y creo que sería también la de los españoles) era la de morir en casa. Pero la cuestión interesante era resultado de comparar esta opinión con la relativa a dónde pensaba el entrevistado que iba a morir realmente y, si había muerto un familiar recientemente, dónde había muerto éste. Lo de la casa disminuía notablemente, sobre todo en el Japón (y en el Brasil en menor medida), a favor del hospital. Una cosa es lo que los entrevistados consideraban muerte de calidad y otra la que podían prever para sí mismos o la que habían observado en familiares muertos recientemente.
Los cuidados a los moribundos son otro campo a añadir. Se trata del mayor o menor grado de encarnizamiento terapéutico (la llamada “distanasia”): la aplicación de medios para mantener en vida a quien se sabe que ya no tiene esperanza alguna de seguir en este mundo. Con “testamentos vitales” o sin ellos, entiendo los dilemas que tienen que afrontar familiares y, por encima de ellos, los médicos. Pero no quita para reconocer la mala calidad de algunas muertes que habían sido inevitables y que, simplemente, se habían retrasado no se sabe bien por qué.
La tentación de separar, en el caso de la “distanasia”, los sistemas sanitarios públicos por un lado y los privados por otro, es difícil de evitar, como también resulta complicado superar las ideologías que atribuyen calidad en uno y otro sistema. La revista que cito no proporciona datos en esa línea, aunque me encantaría conocerlos, sobre todo para saber si mi opinión al respecto está fundada o es fruto de otro tipo de consideraciones. Lo que sí proporciona la revista es el gasto en salud en diversos países, separando el que es sufragado por el Estado, el que sale del bolsillo del enfermo o familia, el que viene de un seguro privado y el que tiene que ver con la ayuda al desarrollo. Cuba, la India, los Estados Unidos y Ruanda serían, respectivamente, cuatro ejemplos extremos. Lástima que no vinieran datos de España.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante.-)

África existe

El artículo incluye este párrafo:
In 2006, just 1 percent of all U.S. commandos deployed overseas were in Africa. In 2010, it was 3 percent. By 2016, that number had jumped to more than 17 percent. In fact, according to data supplied by U.S. Special Operations Command, there are now more special operations personnel devoted to Africa than anywhere except the Middle East — 1,700 people spread out across 20 countries dedicated to assisting the U.S. military’s African partners in their fight against terrorism and extremism.
O sea, que la participación militar estadounidense en el continente ha aumentado y se encuentra en una veintena de países dedicados, con sus aliados, a luchar contra el terrorismo y el extremismo. Es de suponer que esos aliados son los que lo han pedido.
De todos modos, la cosa es algo menos simple. El documento desclasificado que se reproduce al final del artículo que cito incluye estos párrafos finales (que no he conseguido copiar y pegar):
Su misión: promover la estabilidad y prosperidad de África
Sus tareas:
-enfrentarse al extremismo violento
-fortalecer la capacidad de defensa de los estados africanos y las organizaciones regionales
-proteger los intereses de los Estados Unidos en África (añado: eso es, precisamente, lo que habría que conocer)
-evitar las armas de destrucción masiva
 No tengo claro que promover la prosperidad de África sea compatible con la protección de los intereses USA. No son ONG benevolentes precisamente y las prácticas de sus multinacionales (incluso dentro de los Estados Unidos) son algo discutibles desde este punto de vista.

martes, 23 de mayo de 2017

Discutir no es fácil. De Venezuela tampoco

Un buen artículo contra los "venezolanólogos" que se aprestan a atacar al gobierno actual y a sus decisiones extensible a los que se dedican a atacar a la oposición, sin muchos conocimientos sobre los detalles incluso cotidianos (el artículo incluye la necesidad de conocer la geografía del país para poder hablar seriamente sobre él). Pero...
No necesariamente ver las cosas desde dentro permite conocerlas mejor. Cada perspectiva tiene sus pros y sus contras. La de dentro/fuera es de libro: desde dentro se pueden generar "grop think", pensamiento de grupo, en los que el criterio de adecuación de lo que uno dice con la realidad es pertenecer al grupo. Pasa en las mejores familias y ha sido estudiado para algunos círculos del poder en Washington. No sé por qué no va a pasar en los círculos del poder en Caracas. O en los de la oposición. Y aquello en lo que uno cree (y creen sus inmediatos) forma parte de lo que uno buscará en la realidad, normalmente para fundamentar lo que uno piensa.
Detalles vs visión general. Un mapa callejero me permite desplazarme desde mi casa hasta la panadería, cosa que un mapamundi no me permite. Viceversa: si solo conozco el callejero, difícilmente podré entender algunos problemas meteorológicos para lo cual necesito mapas algo más amplios. Hay cosas muy importantes que el callejero me impide conocer, pero lo mismo se puede decir del mapamundi. Hay que saber qué permite cada perspectiva y qué impide o dificulta. Ninguna de las dos es garantía absoluta de nada, aunque, por supuesto, puede haber diferencias entre dos municipios contiguos, simplemente porque tienen alcaldes diferentes, o políticas diferentes como las que hay entre Salinas de Guaranda y Simiátug en el Ecuador.
Cuando se trata de defender como sea o atacar como sea una determinada actuación (la de la Asamblea Constituyente, por ejemplo) es fácil que los artículos periodísticos caigan en la trampa de los dos problemas recién indicados ("group think" y significado de los detalles). El caso puede serlo, de nuevo, el de la convocatoria de la Asamblea Constituyente, pacificadora para unos, dictatorial para otros. El argumento de los primeros es que está en la Constitución vigente (artículos 347, 348 y 349), el argumento de los segundos es que no dice quiénes tienen que votar, si tiene que ser un voto universal o tiene que ser censitario, es decir, de los favorables al gobierno actual (lo de las vacas es anécdota).
El texto que he citado al principio termina diciendo:
Venezuela es epicentro contrahegemónico en clave geopolítica y esto le hace ser más observado que cualquier otro país del mundo. Su proceso político de cambio huye de los esquemas tradicionales porque nació de una constituyente que puso en jaque al pasado y quiso recuperar la soberanía en tiempo récord. Porque además no hizo caso a recetas ni neoliberales ni socialdemócratas. Estas y muchas otras razones hacen que Venezuela sea apetitosa como laboratorio para analistas de cualquier origen ideológico. Sin embargo, se agradece que se escriba con algo de solidez y conocimiento de causa.
No tengo muy claro que el párrafo sea un dechado de solidez y conocimiento de causa. Pero igual es que escribo desde fuera y a distancia. Pero en mi mapamundi no veo tal epicentro ni que sea el más observado ni que su modelo no sea ni neoliberal ni socialdemócrata, cosa, por cierto esta última, innecesaria para explicar la situación actual que más tiene que ver con que, como dice, "indudablemente no todo está perfecto", que es lo que la oposición tratará de resaltar y dar a conocer, a su vez obviando las sanciones desde el extranjero.
La mediación habría sido lo más sensato. Pero ¿quién dice que la especie humana esté formada por animales "racionales"? Cuando hay poder de por medio, lo de "racionales" se reduce y solo queda lo otro. O sencillo gregarismo por parte de los que no van a tener poder, pero disfrutarán, como en el fútbol, de las victorias de sus equipos.
(Añadido el 24: un párrafo con el que comienza un artículo de François Houtart escrito "después de una visita a Caracas":
La idea de una revisión constitucional sobre bases más populares es, en principio, buena pero significa un proceso a medio y largo plazo, cuando los problemas existenciales son a corto plazo. Antes del fin del proceso, la gente puede cansarse frente a las dificultades de la vida cotidiana. Éstas provienen seguramente del boicot y de la especulación de parte del capital local y del imperialismo, pero también de procesos ordinarios en periodos de escasez: mercado negro, acaparamiento de productos, cambios de producción en función de la ley del mercado, usura de los intermediarios, pero también de la corrupción de agentes del Estado.

Verdad alternativa

Cuenta aquí el Washington Post, cómo Trump procuró que triunfase la versión "correcta" de la relación USA-Rusia o, mejor, sus respectivas élites o, peor, sus respectivos servicios secretos. Sin comentarios.
Ejercicio para mitad de semana: comparar estos dos textos (un artículo y un editorial) sobre el nuevo secretario general del Partido Socialista Obrero Español. Sin comentarios. Sólo comparar.

lunes, 22 de mayo de 2017

Echarlos a patadas

“Drive them out. Drive them out of your places of worship. Drive them out of your communities. Drive them out of your holy land. And drive them out of this earth.”
Se trata de Trump refiriéndose a los "extremistas" y "terroristas" (yihadistas, los llamarían otros) ante una audiencia de políticos supuestamente musulmanes (tan supuestamente como el cristianismo de quien les habla). Porque el problema ya no es el Islam. Tal vez por eso se alía con Arabia contra Irán no por motivos religiosos sino geopolíticos y "anti-terroristas" que no parece vayan a funcionar.
Hay que echarlos de esta tierra, no solo de su Tierra Santa, de sus comunidades y de sus lugares de culto. Mi problema es a dónde hay que echarlos. Supongo que a la tumba, claro. Porque no veo que la solución sea expulsarlos de un sitio para que se vayan a otro. ¿A Manchester quizá? (aunque la autoría está por ver a estas horas de la mañana)
Violencia, pues, Y, si entiendo bien, el presidente egipcio tiene claro que Trump es el único que puede darle cumplimiento. O sea: ayuda militar y venta de armas por encima de cualquier otra consideración, incluyendo los derechos humanos (de reconocimiento problemático en Arabia Saudita, pero business is business, incluido algún otro quid pro quo). Nada de ir a las causas y entender el problema: echarlos a patadas a la tumba, con lo que sus deudos entenderán que es la violencia la única respuesta a esta respuesta a su respuesta.
La broma, visto lo que dicen algunos psiquiatras, es prohibir la entrada en los Estados Unidos a quienes haya visitado recientemente países de mayoría musulmana. Ya sabe: He-Who-Must-Not-Be-Named.
(Añadido el 25: Lista impresionista, pero también impresionante, de los muertos civiles causados en países de mayoría musulmana por la coalición de los Estados Unidos. ¿Echarlos a patadas? Al fin y al cabo, es una forma más de reclutar yihadistas. Como también lo es "politizar los sentimientos" y extremar las reaccionesextremar las reacciones ante un asesinato masivo como el de Manchester)

Desigualdades en salud

Dos mapas publicados en The Lancet muestras las diferencias entre países en la calidad y acceso a los cuidados de salud en 1990 (mapa A) y en 2015 (mapa B). Aconsejo fijarse no solo en las diferencias entre países sino también en las diferencias, para un mismo país, en esos 25 años. He suprimido los pequeños países para no generar demasiado ruido, pero véase, en el original, la mejoría de Cuba en esos años.


Y ahora el B:


A ojo de pájaro: mejora la OCDE y América en general, la China y Rusia. África, estable.
Creo que estos mapas son mucho más significativos que los construidos con otra invención estadística como el PIB. La razón la da este comentario:
"What we have found about healthcare access and quality is disturbing," said Dr. Murray. "Having a strong economy does not guarantee good healthcare. Having great medical technology doesn't either. We know this because people are not getting the care that should be expected for diseases with established treatments."

domingo, 21 de mayo de 2017

Dos crisis, dos métodos

Tenemos dos crisis importantes al mismo tiempo. Por un lado, la personificada por el presidente Temer, acusado de corrupto y que pudo sustituir a Rousseff acusada de corrupta. Sin duda es importante para América Latina por lo menos. Por otro lado, la personificada por el presidente Trump, enzarzado en dimes y dieretes, afirmaciones y negaciones y hasta en "caza de brujas" sobre su relación personal con Putin y, en general, la nueva relación entre los Estados Unidos y Rusia o, si se prefiere, la que hubo entre la campaña electoral de Trump y los servicios secretos rusos.
Casi por definición, se me escapan detalles (seguro que algunos muy importantes) de cada uno de estos asuntos, así que no voy a opinar sobre lo que tan poco sé. Otros saben y dan su versión y eso es lo que me interesa porque son ejemplo de dos formas extremas de analizar los problemas políticos y sociales: el enfoque en sus actores y el enfoque en las estructuras subyacentes. Lo malo es que no es tan fácil unir ambas perspectivas. 
1. El enfoque de las estructuras para el caso brasileño tiene aquí un buen ejemplo y de él extraigo esta cita:
En las próximas semanas se decidirá quién ocupará su lugar, y muchos factores incidirán en este sentido. El resultado no será fruto de algún plano maquiavélico de algún sector (...) sino de la lucha de clases real, de cómo estas clases se moverán en las próximas horas, días y semanas.
No hay plan maquiavélico (aunque se citan nombres propios pero casi como "marionetas" de fuerzas más profundas) sino un diagnóstico de clases y por tanto una terapia igualmente de clases. No está claro quiénes moverán a esas clases o si lo harán de manera autónoma. Lo que sí sabemos es que no sabemos cómo se "moverán". Está implícito: los activistas tienen mucho que aportar.
2. El enfoque en los actores tiene este ejemplo:
Conversations between Flynn and Kislyak accelerated after the Nov. 8 vote as the two discussed establishing a back channel for communication between Trump and Russian President Vladimir Putin that could bypass the U.S. national security bureaucracy, which both sides considered hostile to improved relations, four current U.S. officials said.
Hay, sí, un elemento estructural implícito (como en el caso anterior lo había respecto a los actores): el "estado profundo", esas estructuras políticas relativamente estables que permanecen a pesar de que los gobernantes cambien. El autor se refiere, en concreto, a la "burocracia de la seguridad nacional" y a su relación con la presidencia. Los actores no son marionetas sino que tienen su propia agenda y su propia capacidad de producir resultados en función de sus intereses que ya no son "de clase" sino, a lo más "de grupo" y, probablemente, sólo "personales".
Creo que ambas perspectivas tendrían que completarse mutuamente. Si encuentro un ejemplo, lo reportaré. Pero, de momento, las dos crisis siguen abiertas y sus efectos, respectivamente en las nuevas elecciones en un caso y el "impeachmente" en el otro, siguen igualmente abiertos.
Lo que sí observo es que, en estos dos casos, ambas perspectivas son igualmente movilizadoras aunque no en la misma dirección y sentido.

sábado, 20 de mayo de 2017

El síndrome del político

Tengo varios casos (y varias excepciones) de personas que, ocupado el cargo político, han cambiado radicalmente. Lo interesante, como siempre, son las excepciones, pero la regla es fácil de entender: la erótica del poder, el acceso al presupuesto, el coro de aduladores que salen debajo de las piedras, los focos, las entrevistas, las televisiones, las relaciones de arriba-abajo, los "referentes del poder" (coches, guardaespaldas, despachos, corbatas, teléfonos, viajes) hacen que, casi por necesidad, las personas cambien: cambia su contexto, cambia su personalidad y no solo la personalidad de rol. Por eso les resulta tan dramático, una vez adquiridos los tics del poder, dejarlo y pasar a ser, en la mejor de las hipótesis, un jarrón chino o en la más habitual un simple ex (algunos ex-alcaldes han paseado por su pueblo o ciudad como si todavía fuesen el personaje que ya no son)
Clasifico a mis amigos políticos a los que he conocido antes de serlo en seguidores de esta regla (es decir, con el síndrome del personaje) y excepcionales (es decir, que mantienen sus relaciones sin los aspavientos del síndrome y vuelven a la normalidad normal una vez terminado su mandato sin haber caído en los excesos del síndrome).
Concretando: tengo amigos que, llegados al cargo, han mantenido la relación amistosa y ha seguido cuando han dejado el cargo. Sin más. Otros han introducido un elemento abusivo: me han utilizado y, cuando se les ha terminado el cargo, me han olvidado (cosa que agradezco). Una variante: los que se las daban de amigos y solo aplicaban el principio anti-kantiano de tener a los demás como medios, no como fines. Y si te he visto, no me acuerdo.
En ese contexto personal, no niego que me gustaría ver qué sucede con una personalidad tan narcisista como la de Trump cuando deje una presidencia en la que creyó encontrar el culmen del poder que él pensaba que era absoluto y qué sucede con sus amigos si es que los tiene. Si encima no termina su mandato por lo que sea (impeachment, dimisión), con más razón.

viernes, 19 de mayo de 2017

Abierto/cerrado derecha/izquierda

No es fácil definir derecha e izquierda aunque entre los autoclasificados en este último campo haya quienes tengan muy claro cómo extender certificados en una dirección o en otra. Crecimiento/igualdad era el criterio de Bobbio, pero desgraciadamente sigue siendo demasiado genérico como para saber, por ejemplo, si determinados "populismos" que clasificaríamos de izquierdas están tan preocupados por el crecimiento y casi olvidan la igualdad, aunque no la excluyen.
Como uno de los elementos que definen a los "populismos" tiene que ver con la "globalización" (como he repetido, ambas sin definir y aceptando definiciones contradictorias), gana espacio una clasificación que va de Pericles a Popper: sociedades abiertas y sociedades cerradas
Con esta última clasificación se entienden mejor fenómenos como las recientes elecciones francesas en las que los posibles resultados no solo iban a afectar a las vidas de los franceses (probablemente menos de lo que prometía el respectivo  marketing político) sino que iba a tener efectos fuera de sus fronteras. Si hubiera ganado Le Pen (sociedad cerrada), los efectos sobre la Unión Europea habrían sido notables y no porque la heredera sea de derechas o de izquierdas.
Cerrarse porque nos atacan (o conspiran contra nosotros o nos roban) es una forma de optar por sociedades cerradas. Por definición.
¿Es bueno o malo? ¿Qué es mejor derecha o izquierda? Todo el mundo habla de la feria según la ha ido en ella hasta que interviene el marketing político y nos explica cuáles son nuestros verdaderos intereses, cosa más fácil en las sociedades cerradas (con gobiernos de derechas como Hungría o de izquierda como Venezuela).
Recuérdese: hay, entonces, cuatro tipos
-abierta de derechas
-abierta de izquierdas
-cerrada de derechas
-cerrada de izquierdas
Va para examen: cuáles son más probables y cuáles son más inestables. En teoría, por supuesto. Después vendrán los ejemplos que "prueben" la propia teoría, aun sabiendo que los ejemplos no prueban nada.

jueves, 18 de mayo de 2017

Nubarrones mundiales

Las élites no han tendido a ser excesivamente clarividentes. Encerrados en sus guetos "allá arriba", con una corte de aduladores que les dicen lo que quieren oír y despreocupados por lo que pueda suceder "allá abajo" siempre que no se ponga en peligro su posición ganada a pulso o heredada, las élites a lo más que llegan, cuando les dicen que "el pueblo no tiene pan" es responder "pues que coman bollos", como dicen que dijo María Antonieta. La cosa terminó, para ella, con una cabeza cortada por la guillotina en aquel cambio de élites que se llamó Revolución Francesa y que dejó a los de "allá abajo" donde estaban antes. 
Sigo, en esto, el modelo que Orwell pone en la pluma de Emmanuel Goldstein, fundador del ingsoc, en cuyo manual podía leerse, según la novela 1984, publicada, como es sabido, en 1948:
A lo largo de los tiempos históricos y probablemente desde el final del periodo neolítico, ha habido tres clases de gente en el mundo: los de Arriba, los de en Medio y los de Abajo [...]. Los intereses de estos tres grupos son completamente irreconciliables. El propósito de los de arriba es el de seguir en su sitio. Los de en medio quieren ocupar el lugar de los de arriba. La aspiración de los de abajo, si es que tienen alguna - ya que es una característica permanente de los de abajo, que viven tan oprimidos por los trabajos penosos, el no ser, sino de vez en cuando, conscientes de algo diferente a sus afanes cotidianos -, es la de abolir todas estas distinciones y crear una sociedad en la que todos los hombres sean iguales [...] Incluso hoy, en un periodo de decadencia, el nivel medio de vida es más elevado de lo que lo fue en los últimos siglos. Pero ningún aumento de riqueza, ninguna suavización de las costumbres ni reforma o revolución algunas han podido hacer avanzar ni un milímetro la igualdad humana. Desde el punto de vista de los de abajo, ningún cambio histórico ha significado algo más que el cambio de nombre de sus amos.
Teoría y práctica del colectivismo oligárquico, por Emmanuel Goldstein 
Va por esos derroteros Noam Chomski, solo que ahora la indiferencia de las élites ocupadas en su propia circulación puede tener consecuencias catastróficas también para ellos: la confrontación nuclear posible y el cambio climático probable. El asunto, dice, es particularmente acuciante si de lo que se trata es del papel que la desigualdad en los Estados Unidos, bien alejada del "sueño americano", puede tener para el país, primero, y para el resto del mundo, después. No se trata, pues, de una teoría de la conspiración (aquí hay un buen análisis de sus componentes incluido el hecho de que por más que demuestres con datos la falsedad de una de esas teorías, lo más probable es que eso produzca una mayor convicción en la misma)
Falta un nubarrón más: el de la ciberguerra. Con programas ideados por la National Security Agency estadounidense, robados en su momento (no recuerdo ahora a quién se atribuyó en su día tal robo) y puestos en funcionamiento la semana pasada, se muestra la vulnerabilidad de los fuertes frente al WannaCry y similares. Si ha sido un ataque de Corea de Norte o de cualquiera de nuestros "enemigos" (no queda claro quiénes son esos "nosotros") es algo casi tan irrelevante como saber quién empezó a azuzar el riesgo de cambio climático o, en su caso, quién empezó la escalada nuclear.


No ganan para sustos

Superado el susto que podría haber supuesto Le Pen en el Elíseo, susto para la inestable estabilidad de la Unión Europea azotada por el Brexit y con Holanda descartada, ahora le toca el turno a Austria, de indudables ecos históricos, pero que ahora, frente a las elecciones del 15 de octubre, podría producir un canciller del Partido de la Libertad, Heinz-Christian Strache. Por supuesto que se hará todo lo posible por evitarlo. De acuerdo, puede no lograr el puesto, pero se puede decir lo mismo que con Francia y Holanda: hay que contar los millones de europeos que les votan.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Montes ¿qué?

Montesquieu. Fue un filósofo de la Ilustración francesa que vivió entre el siglo XVII y el XVIII y que trató de la división de poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, necesaria, según él, para evitar que el sistema fuese autocrático. Es una teoría o, mejor, un bello ideal que la realidad se encarga de rebajar y dejarlo en su justa medida bienintencionada. De hecho, corre la leyenda de que Alfonso Guerra declaró “Montesquieu ha muerto” ya en 2008. Si no muerto, por lo menos herido de muerte.
El primer elemento, y no reciente, de la rebaja se encuentra en un proverbio napolitano que dice que “‘O cummanna’ è meglio d’ ‘o fottere” que me excuso de traducir y lo dejo en lo que suele decirse sobre la erótica del poder. El Eros no es, precisamente, el mejor consejero para cumplir bellos ideales. Somos, sí, animales racionales, pero la primera de esas palabras que nos define no es precisamente la de la racionalidad: la pasión nos ciega y la pasión política nos ciega absolutamente, y más si hay dinero de por medio sea para financiar los costosos partidos políticos sea para mejorar las condiciones de vida de los abnegados servidores de la Patria.
El segundo elemento de rebaja del ideal de separación de poderes viene de los sistemas políticos disponibles. El que predomina en Europa es el sistema parlamentario: se vota para ver quién ocupa el Parlamento, y el que obtenga la mayoría ahí, será el que ocupe la presidencia. Es decir que el mismo partido, generalmente la misma persona (que yo sepa con la excepción del PNV), dirige al grupo mayoritario en el legislativo y ostenta el poder ejecutivo. Recuérdese el “rodillo socialista” (1982-1989), el “aznarismo” (2000-2004) y el “independentismo” de Puigdemont (2016- ) que son casos extremos en los que las mayorías absolutas dan poder absoluto al ejecutivo que controla al legislativo.
Obsérvese que lo que otorga el poder ejecutivo no es la mayoría de votos obtenidos, sino la mayoría de escaños logrados gracias a sistemas electorales que difícilmente consiguen reflejar la composición real de la ciudadanía. El caso catalán es el más claro. Es obvio que no hay una regla electoral perfecta que produzca una fotografía exacta de las preferencias ciudadanas. Lo que importa es cuántos escaños se obtienen y, así, se puede hablar en “nombre de Cataluña” porque se tiene el rodillo en el Parlamento catalán, no porque se tenga detrás a la mayoría de “los que viven y trabajan en Cataluña" y, claro, están censados allí.
Después está el sistema presidencial: en votaciones diferentes, se elige un parlamento y se vota por un presidente. Ahí sí que hay diferencia entre ejecutivo y legislativo, como bien supo Allende en Chile y está sabiendo PPK en el Perú enfrentado a los fujimoristas. Los franceses tienen su propio sistema semipresidencial, aunque no hace al caso ahora. Pero sí conviene recordar que también aquí el ejecutivo no tiene necesariamente que reflejar a la mayoría de los electores. El caso más reciente ha sido el de la victoria en votos de Clinton, pero el logro de la presidencia por parte del perdedor en votos, Trump.
Pero ¿y el poder judicial? Sobre este asunto se suele pasar de puntillas y es el que más se tendría que hacer notar visto lo visto. Un caso reciente ha sido el del conservador Gorsuch para cuyo nombramiento a la Corte Suprema de los Estados Unidos los republicanos del Congreso tuvieron que recurrir a una peculiar “opción nuclear” para conseguir que dicha Corte tuviera la mayoría de puestos ocupados por afines a las tesis de los conservadores republicanos, es decir, para “controlar” al judicial. No es cosa lejana: si algo ha mostrado (no sé si demostrado) la Operación Leza es la posible relación entre el ejecutivo (o su partido) y el legislativo con frases curiosas que parecen indicar no solo afinidades (cosa que podría tener algún sentido) sino dependencia, que echa por tierra la separación de poderes si el judicial está infiltrado por el legislativo y el ejecutivo. Quién nombra a quién para qué y si, después, se nota mucho, son preguntas nada irrelevantes.
Los Barómetros del CIS son machacones: los españoles dicen estar preocupados, en órdenes cambiantes, por el paro, la corrupción y el fraude (vaya mezcla), los problemas de índole económica (vaya usted a saber qué es eso) y problemas “políticos en general, los partidos políticos y la política” (otro tutti-frutti curioso). Seguro que no están preocupados por la separación de poderes. Así nos va.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Los sistemas presidenciales también tienen sus tentaciones autoritarias. El caso de Trump en sus prácticas y en su apoyo a Erdogan es paradigmático)
(De todas formas, y una vez más, “todo es según el color del cristal con que se mira”: los jueces pueden estar a las órdenes del ejecutivo si hacen lo que no gusta a la oposición o pueden “hacer política” si hacen lo que no gusta al gobierno)

Más sobre derecha e izquierda

Me llegan, en la misma oleada de correos, estos dos textos de dos gigantes a los que admiro. 
Primero, Johan Galtung, que habla de la necesidad de aplicar la creatividad a la política sin quedar atrapado en "derecha-izquierda", que es política del siglo XX y no acaba de funcionar en el XXI.
Segundo, Immanuel Wallerstein, cuyo titulo ya es sintomático: "Global Left vs. Global Right: From 1945 to Today". Me llega en correo electrónico, así que no puedo dar la dirección. Estará, a su debido retraso, aquí cuando se cuelgue el Comentario nº 449, de 15 de mayo.
Vale la pena leerlos uno detrás de otro porque muestran dos formas diferentes de enfrentarse a los problemas mundiales. Ambos son propositivos después de ser analíticos o descriptivos. La creatividad de Galtung (aprendiendo unos de otros) es tan probable como la alianza entre anti-austeridad y multiculturalistas. Sinceramente, no doy el nivel requerido para estar de acuerdo no con que lo que dicen sea deseable (lo es, para mí también) sino con que sea probable y conozcamos los actores que van a ponerlo en práctica. ¿Wishful thinking? ¿Omnipotencia de las ideas? o, por mi parte ¿incapacidad? ¿Derrotismo? ¿Colaboracionismo implícito?

martes, 16 de mayo de 2017

Discutiendo Venezuela otra vez

Un buen amigo me preguntó, en un contexto informal, qué pensaba yo sobre lo que está sucediendo en Venezuela. Se lo dije. Después me dijo lo frustrado que había quedado con mi respuesta ya que no fui capaz de aclarárselo. Y es que no lo tengo claro. Probablemente por acudir a fuentes muy diversas desde el punto de vista ideológico. 
Me equivocaba. La prueba es que, en un mismo portal de izquierdas (Rebelión) encuentro, hoy mismo, bases para pensar cosas contradictorias.
1. Que los violentos son los de la oposición y que la prensa pasa por alto los argumentos en contra de la misma. Muy bien escrito. En definitiva, que los culpables (no solo los violentos) son los otros que, con la prensa, culpabilizan de todo a la "dictadura de Maduro".
2. Que ese no es el problema sino la acumulación de errores por parte del chavismo y, después, por parte de Maduro, su vicepresidente y sus militares. Que algunos intelectuales de izquierdas (conozco a alguno de ellos) hayan criticado al régimen, ha sido recibido a su vez con fuertes críticas por parte de la "verdadera izquierda" (como si fueran españoles, añado).
3. Y que la solución ante una situación (violencia y desgobierno, añado por mi cuenta después de leer el texto citado en 1 y el citado en 2) es muy simple: la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente que rompa el dilema Constituyente-MUD o Paz-Guerra a favor del primer elemento. 
Mi querido amigo: juzga tú mismo.

Policías y "seguratas"

Resulta entretenido darle un vistazo a esta hoja de cálculo que contiene la población, el número de policías y el número de agentes de seguridad privada. Pinchando abajo, a la derecha, están las fuentes de tales datos que, pinchando en la izquierda, avisan de lo problemáticas que son algunas de esas cifras.
El ejercicio completo consistiría en ver la proporción de lo privado sobre lo público, pero también la proporción de ambos sobre el total de la población (obvio que los países con más población pueden tener más policías que el Vaticano).
Es posible que la desproporción de privados sobre públicos tenga que ver con la inseguridad ciudadana relacionada con niveles altos de desigualdad (los ricos se protegen de su propio temor hacia los pobres). Es un argumento. Pero para que me convenza sería necesario introducir otros factores. Pero el hecho es el hecho: la privatización de la seguridad en muchos países.

lunes, 15 de mayo de 2017

Más globalización

Lo he comentado varias veces: "globalización" es una palabrita que tiene demasiados significados como para que se la tome en serio. Sin embargo, sí que hay fenómenos que afectan a todo el Planeta, es decir, que son mundiales o, si se prefiere el anglicismo, son globales. El medioambiente es el primero que viene a la mente: la contaminación de aquí no conoce fronteras, el Chernobyl de allí llega hasta el Mediterráneo, la lluvia ácida se origina en un país y afecta a otro y el calentamiento de los casquetes polares, mientras perdura, afecta a la vida de islas-estado en el Pacífico ecuatorial o tropical. Lo mismo se puede decir de las finanzas: claro que la mala gestión de Bankia (por poner un caso) es un fenómeno local, pero sus efectos no se quedan "entre Hendaya y Gibraltar" ni tampoco todas sus causas son locales. Que se lo digan a lo de Lehman Brothers.
Pero me faltaba un caso en mi lista de fenómenos mundiales y era obvio: internet. El reciente ciberataque lo demuestra con facilidad, incluso en sus efectos locales. El mero mapa  de los primeros pasos del WannaCry lo muestra:


Después, ya solo fue el caos que puede repetirse hoy lunes cuando los poco parcheados ordenadores/computadoras (me encanta esa bisexualidad) se abran a la infección de trasmisión ¿sexual? Permanezcan atentos a sus pantallas convenientemente protegidas con el aconsejable preservativo. Y no olviden que los resultados electorales obtenidos a través de la red pueden haber sido pirateados, sea por quien sea.
Todo ello sin perder de vista, en esa supuesta "globalización", que el porcentaje de personas no conectadas a la WWW, a la red mundial (o global), es importante. La gente no financiarizada, también.  Voluntaria o involuntariamente. Y hasta es posible que existan espacios libres (todavía). ¿Fuera del sistema si se juntan las tres cosas? Tal vez.
(Añadido el 17: Un punto más para entender la "globalización", que no es un fenómeno natural sino que está producido, en todas sus variantes, por la mano humana. El WannaCry es un invento de la NSA estadounidense que les fue robado y que ahora ha podido ser usado por Corea del Norte. El argumento de que el culpable son los Estados Unidos, como dice Putin, tiene su base, pero es engañoso. Y como ahora la fuente de todos los males es Kim, mejor desconfiar también de esas afirmaciones que tal vez sean correctas pero que se producen en un contexto que hace sospechar. La Luna -Moon- podría suponer un cambio en este contexto de chivo expiatorio)

domingo, 14 de mayo de 2017

"Post-verdad", otra novelería

Antes se llamaban mentiras, pero ahora parecen referirse a hechos falsos presentados como verdaderos y con consecuencias como si fueran verdaderos. Aquí van diez ejemplos, algunos trágicos.
He visto, hace poco, un reportaje intentando explicar que y por qué los estadounidenses son más proclives a darles crédito, no así los europeos. Pero no lo encuentro ahora, como tampoco el texto de Howard Zinn intentando explicar la credulidad de sus compatriotas a propósito de las "historias" inventadas (¿"post-verdad"?) para justificar la invasión de Irak. No sé qué diría ahora.

sábado, 13 de mayo de 2017

Salvar a los bancos

Por encima de todo. Supongo que se hará en las Españas con el Banco Popular y en las Alemanias con el Deutsche Bank. Y no hace falta suponer que se va a hacer con los bancos italianos so pena de que Italia abandone el euro (como amenazaba para Francia Le Pen con sus 11 millones de votantes). Ya se hablaba de una inminente crisis de los bancos en la Unión Europea para 2017, año de gracia.
Algo habrá que hacer para salvarlos, caiga quien caiga y pague quien pague. Cierto que no serán sus directivos que tan mal han jugado (si no robado o engañado). 
Precisamente, esos directivos (tipo Bankia en las Españas) son los que hacen pensar que el problema es local. Y no lo es: es general. Aunque no sea más que porque el dinero que manejan tiene poco que ver con las economías reales, porque la deuda mundial supera al PIB mundial y porque si hay algo globalizado, además del medioambiente, son las finanzas. 

viernes, 12 de mayo de 2017

Más o menos FBI

Los últimos acontecimientos relacionados con el FBI no dejan de llamar a sorpresa. Los comentarios no faltan, caricaturas incluidas. Y las versiones, tampoco. Voy a hacer memoria.
1. El FBI intervino en la campaña electoral a la presidencia filtrando correos electrónicos "comprometidos". Clinton ha afirmado que perdió aquellas elecciones por culpa de la intervención del FBI en la última semana de tal campaña. Parece que algo tuvieron que ver los servicios secretos rusos, amén del ahora denostado Assange.
2. El nuevo director fue alabado por quien le nombraba, es decir, Trump. Faltaría más.
3. Comey, que así se llama, estuvo investigando la "conexión rusa", es decir, el papel jugado por los piratas y no piratas rusos en la ya citada campaña.
4. En un determinado momento, Comey pidió más dinero para seguir investigando.
5. Su cese fue fulminante. Super-fulminante hasta en los modos. Los motivos pudieron ser varios, incluidos el que Comey no quisiera contarle al presidente lo que iba a contar en el Congreso.
6. Putin, antes de entrar en la cancha de hockey sobre hielo en la que iba a jugar, afirmó no tener nada que ver en el asunto. Excusatio petita. Trump parece pensar de otra manera.
7. Trump afirmó que Comey le había negado "tres veces" (algo así como Pedro a Jesús de Nazaret, pero en otro sentido) estarle investigando (cosa peculiar, ya que, en teoría, no podría haberlo dicho y no por no estar investigándolo sino porque el FBI no puede decirle a alguien que le está investigando. Ni siquiera si es presidente de los Estados Unidos)
8. Trump, en televisión, se avienta una sarta de descalificaciones insultantes sobre la persona a la que puso al frente del FBI para destituirlo a poco más de tres meses (se incluyen algunas contradicciones entre lo que dice ahora y lo que dijo hace unos días, pero eso es habitual). Esos insultos, hay quien dice, son muy mala señal.
9. La campaña por el impeachment continúa como continúa la comisión parlamentaria sobre la "conexión rusa".
10. Continuará. Daurigota
(Añadido el 13: y tanto que continúa la campaña por el impeachment. El 15 veo a profesores de derecho abogando por ello)

miércoles, 10 de mayo de 2017

Tres nacionalismos

Es la ideología más extendida en el mundo. Se diferencian por el objeto sobre el que se aplican y, así, tenemos un nacionalismo supra-estatal, nacionalismo estatal y nacionalismo sub-estatal, cada cual con sus problemas propios. También hay diferencias entre lo que llaman nacionalismo político (legitiman una institución política, el Estado sobre todo) y nacionalismo cultural (que se queda a mitad camino y solo reivindican raíces, identidades, lenguas, tradiciones y esas cosas, pero sin pasar al terreno político unitario, independentista o irredento).
Todos ellos generan sus propios mitos para convencer a sus creyentes de la base real que tiene esa especie de religión cívica. Dejando de lado los de lugares lejanos, el nacionalismo europeo ha recurrido a himnos, héroes, cultura y hasta a los embarazos del Erasmus para convencernos de lo razonable que es. El nacionalismo español, el de “unidad de destino en lo universal” en su versión franquista o el de “constitución, constitución, constitución” en su versión contemporánea, tiene, a veces, arrebatos historicistas con viriatos, hispania romana y visigoda, don-pelayos y, por supuesto, con sus voceros literarios y filosóficos. Finalmente, el nacionalismo catalán echa mano también de la historia, convenientemente maquillada (como la de los anteriores), literatura, arte, lengua y costumbres.
El primero quiere una Europa unida bajo una institución única, olvidando que en ese continente hay Estados que no forman parte de la Unión. El segundo, lo mismo, olvidando que hay ciudadanos en su territorio que no están por la cuestión de formar parte de ese Estado. Y el tercero tiene que equilibrar el elemento cultural-lingüístico con la presencia de inmigrantes (“los que viven y trabajan en Cataluña”) y algún que otro territorio como Andorra o el Valle de Arán en los que otros ciudadanos tienen ideas diferentes.
En ninguno de los tres nos encontramos con ideologías abrumadoramente mayoritarias, aunque sus voceros se presenten como portavoces de la totalidad y subrayan el carácter arbitrario y artificioso de sus contrarios. El caso de la Unión Europea es demasiado evidente: abundantes “exit” además del Brexit (FN en Francia, AfD en Alemania, M5S en Italia, PVV en Holanda, FPÖ en Austria son los más audibles, además de los frecuentemente olvidados de Europa del Este). Los españolistas puros (solo se sienten españoles) son un 17 por ciento de los encuestados en febrero por el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas, dependiente del gobierno de Madrid) y los españolistas mezclados (se sienten más españoles que el correspondiente gentilicio local -catalán, vasco, valenciano, murciano, andaluz etcétera-) un 6 por ciento. En cuanto al independentismo catalán, según el “barómetre” de marzo del CEO (Centre d'Estudis d'Opinió, dependiente del gobierno de Barcelona), eran un 37 por ciento los que deseaban un estado independiente.
Hay un caso curioso y son los nacionalismos valencianos, es decir, de la ciudad de Valencia. Y lo es por su división interna dentro de su posible clasificación como nacionalismo cultural y no político (raramente plantean la independencia como objetivo deseable). Me refiero a la escisión entre los que afirman que su lengua propia (al margen del castellano) es una variante del catalán de Cataluña y los que afirman, con el mismo entusiasmo, que es una lengua diferente, absolutamente diferente del catalán, habiendo llegado a solicitar traducción de una “lengua” a la otra en documentos oficiales. No es un caso aislado. Pero el caso valenciano (de la ciudad de Valencia, insisto) levanta pasiones, sobre todo cuando se traduce en las propuestas de los partidos políticos que encuentran ahí un medio de suscitar sentimientos, que no ideas, en sus posibles votantes y olvidan, como los demás nacionalismos, las divisiones internas en su territorio administrativo, como es el caso de las zonas en las que nunca se ha hablado tal lengua o se perdió hace mucho tiempo. Los nacionalistas se sienten legitimados para imponer su lengua sea valenciano, catalán... o castellano, claro.
No es cuestión de hacer un alegato contra el nacionalismo. De hecho, no tenemos mejores legitimaciones para algunas instituciones políticas para las que, guste o no, carecemos de alternativas. El Estado sin ir más lejos. Pero no estaría de más el reducir los sentimientos que suscita y los entusiasmos que provoca en sus versiones más peligrosas para la convivencia humana. Como otras religiones, puede llevar al martirio (“que morir por la Patria no es morir:/ es vivir”, como dirá el himno -nacional, por supuesto- colombiano) o al atentado suicida. O al suicidio colectivo en términos económicos, poniendo la identidad por encima del bienestar. No es un asunto fácil: es humano. Pero demasiado pasional muchas veces.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

martes, 9 de mayo de 2017

Dos bitácoras

Un amigo me envía un texto sobre la educación en España antes del franquismo y la última guerra civil. Copio y pego este párrafo que bien podría aplicarse a los blogs:
En un artículo de 1905 sobre la Educación socialista, el presidente del PSOE, Pablo Iglesias, distinguió entre dos modelos educativos. El primero, “hace [a la masa] tolerante, seria, moral, arraigando en ella lo más posible las ideas que va a defender”, mientras que el otro “limita su obra a ensalzar sus doctrinas, a entusiasmar a la masa, a enardecerla, a fanatizarla” (p. 128).
 Se puede usar para clasificar blogs: los que quieren hacer dudar y los que quieren movilizar o, si se prefiere, los que piensan en la tolerancia (que no es justificarlo todo, de ahí el elemento moral, ni tampoco aceptar cualquier cosa, de ahí lo de arraigar las ideas) y los que piensan en entusiasmar, enardecer y, ay sí, fanatizar. 
Infinidad de posibilidades intermedias observables, no solo en teoría, mi querido Pablo. La vida no es blanco o negro. Es gris. El conocimiento tal vez pueda evitar lo gris, pero la "rugosa realidad" es como es, lo diga Agamenón o su porquero. Otra cosa es que seamos capaces de abarcarla. Que no lo somos.
Este es el texto completo de Pablo Iglesias (el de antes, no el de ahora):

lunes, 8 de mayo de 2017

Integridad-corrupción

Esta editorial de The Lancet debería ser lectura obligatoria para todos los aprendices de escéptico y que ya saben que eso de que "lo dice la ciencia" es digno de mucho respeto, pero de mucha precaución también. Por lo menos desde el "escándalo Sokal", se sabe que el fraude y la corrupción en la ciencia no es golondrina que no hace verano. La presión a publicar se convierte en un acicate para falsear los propios datos y si, encima, se hace a través de falsos revisores, pues miel sobre hojuelas.
La presión a publicar (en inglés, por supuesto) es tan fuerte que no hay día que no reciba la oferta de una o dos revistas para que publique en ellas... ¡pagando, ¿eh?, pagando!.
Claro que la mayoría de científicos son honestos. Como la mayoría de políticos. Pero hay cada científico... Y cada político...
¿Qué puede haber en común? No solo intereses personales de promoción y narcisismo, sino intereses de empresas que quieren tener el respaldo de "la ciencia", sea o no sea cierto lo que tal "ciencia" proclama.
Mala cosa es que hayamos pasado "de la presunción de inocencia a la presunción de corrupción".
Si resulta que la ciencia también...

domingo, 7 de mayo de 2017

Venezuela: engaños, manipulaciones, intervenciones

El ejercicio consistiría en lo siguiente. 
Primer paso, leer la noticia de Telesur (en inglés, eso sí) sobre las maquinaciones del gobierno de los Estados Unidos para derrocar al gobierno de Maduro.
Segundo paso, leer el proyecto de ley del Senado de los Estados Unidos, citado por Telesur sobre las acciones posibles y su posible coste. Ayuda humanitaria (medicinas recomendadas por la OMS, alimentos básicos) y promoción de la transparencia del gobierno venezolano (cosa que no queda muy clara cómo llevarla a cabo)
Tercer paso, comparar no el contenido sino el uso de los verbos (pasado, presente, futuro, condicional) en ambos textos, sobre todo las diferencias entre el uso del presente y el del futuro, y, ya puestos, comparar lo que dicen ambos textos que, por lo visto, se refieren al mismo asunto.
El proyecto dice:
To provide humanitarian assistance for the Venezuelan people, to defend democratic governance and combat widespread public corruption in Venezuela, and for other purposes
El titular de Telesur dice
US Senate Bill Allots $20M Toward Regime Change in Venezuela
Y subtitula
The bill also allots an additional US$10 million for "democracy promotion."
Para los que deseen mejorar nota, obsérvese qué dice el Act y no dice Telesur y viceversa.
Y ahora las rebajas: no estaría de más, por parte del Senado USA, dedicar un acta con el mismo título pero a los Estados Unidos. Y no estaría de más que Telesur hiciera referencias explícitas a la situación a la que el Act dice intentar responder (me refiero a la crisis humanitaria y política)
(Añadido el 11: Un caso más de "color del cristal con que se mira" es la donación por parte de Citgo, filial estadounidense de la estatal venezolana PDVSA, de 500.000 dólares para el acto inaugural de la presidencia de Trump. Kennethh Rogoff se admiraba de que Trump lo hubiese aceptado. Pero también se admira de esta colaboración tan generosa con el "imperio" por parte de un país en la ruina y que hace lo indecible para no incurrir en "default" en la línea de lo que hizo en Rumanía Ceaucescu en los 80
De todos modos, 500.000 no son nada comparados con los 800.000 con los que la empresa bananera Chiquita apoyó a las anticapitalistas FARC colombianas)

sábado, 6 de mayo de 2017

¿Fascistas?

Véase este párrafo sobre la situación en Venezuela:
¿Fascistas? Si, por sus métodos, similares a los empleados por las bandas armadas de Mussolini y Hitler para aterrorizar a italianos y alemanes sembrando destrucción y muerte por la nueva oleada terrorista; fascistas por su contenido político, pues su propuesta es intrínsecamente reaccionaria (...) Fascistas también por la absoluta inmoralidad e inescrupulosidad de sus líderes, que alimentan el fuego de la violencia, incitan a sus bandas de lúmpenes y paramilitares a atentar contra la vida y la propiedad de los venezolanos y las agencias e instituciones -hospitales, escuelas, edificios públicos, etcétera- del estado y que no se arredran ante la posibilidad de sumir a Venezuela en una cruenta guerra civil o, en el improbable caso de prevalecer, convertir a ese país en un abominable protectorado (...).
Con la mano en el pecho, ¿a quién se refiere? ¿A los manifestantes de la oposición o a las milicias populares? ¿A la MUD o al gobierno de Maduro?¿A cuál de los bandos?
Mis excusas: he borrado un par de giros en el texto y los he sustituido por un púdico (...). Si se ve el original y se conoce al autor, la respuesta es menos confusa. Pero, leído como está ahora, cada cual encontrará en el texto el color del cristal con que lo mira. Sin novedad. Ah, y no se olvide que el "populismo" de Mussolini era inicialmente de "izquierdas".

viernes, 5 de mayo de 2017

Más de lo mismo: democracia, populismos, fascismo

Seré breve: aconsejo leer esta entrevista a Boaventura de Soussa Santos (en castellano). Buen diagnóstico, incluye pronóstico y, como suele suceder en estos casos, la terapia queda en nuestras manos: no va a ser mecánica o automática.

jueves, 4 de mayo de 2017

Derecha, izquierda, liberalismo, comunismo y otras etiquetas

Aquí la pregunta sobre el uso que puede tener "derecha" e "izquierda" en el mundo contemporáneo. Me gusta, en particular, su comienzo:
A quien afirma que ya no hay grandes diferencias políticas entre derechas e izquierdas se le replica que es claramente de derechas. Esta es una verdad oficial sostenida por ese tipo de izquierda que se dota de una superioridad moral que considera indiscutible.
Y me gusta porque he conocido más de una persona (en concreto un varón y una mujer) que extendían (y supongo que extienden) certificados de derechismo o izquierdismo desde esa superioridad moral autoconcedida y proclamada. Un buen análisis, el del texto, 
Y aquí una más que excelente respuesta a partir de los cambios precisamente en ese mundo en el que los países comunistas son más favorables al mercado que los países liberales, más proteccionistas.
Ambos textos escritos en castellano, aunque, si hay que elegir, me quedo con el segundo: muy, pero que muy recomendable. Ambos invitan a pensar, a la funesta manía de pensar.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Engaño político

El sistema estadounidense es admirable. Sin rebuscar mucho por internet, es posible encontrar diversos trabajos periodísticos que describen y analizan las mentiras que el ahora presidente Trump profirió siendo candidato. Sencillamente, comparan lo que dijo o prometió con lo que después ha hecho o dicho. Espectacular. Eso aquí no pasa. A lo más que se llega es a poner, en un lado, la soflama pública de un político contra la coca-cola y,  por otro, su consumo privado de dos botellines de la susodicha bebida azucarada y que no acarrea excesivos impuestos aunque engorde. O a las recientes mentiras de Aznar.
Aquí pocos recuerdan lo que se dijo o prometió en campaña ni, mucho menos, se toman la molestia de comparar aquello con lo que después hicieron los que tales cosas habían dicho o prometido. Pero es que el sistema español es algo diferente y no es cuestión de menor memoria o mayor pereza investigadora, aunque algo hay de eso. Es que en el sistema estadounidense es fácil comparar promesas y actos ya que se trata de un solo presidente que mintió o está mintiendo más o menos. Aquí, en cambio, se puede prometer casi todo en campaña porque luego, como el gobierno será resultado de acuerdos, pactos, alianzas o tránsfugas, siempre habrán tenido todos que transigir en aras de la gobernabilidad y olvidar este o aquel detalle de lo que dijeron en campaña porque sus aliados así se lo exigen. Aliados que, a su vez, habrán tenido que recortar, reducir o cambiar más de una promesa electoral o electorera. Prometer, en sistemas pluripartidistas con probabilidad de alianzas de gobierno, es gratis.
Encima está la patidocracia, asunto que también genera desavenencias incluso dentro de los partidos. Véase, si no, cómo se han planteado las primarias del Partido Socialista y trasládese al gobierno central y a sus diferentes escalas hasta llegar al ayuntamiento. Por un lado, en esas primarias, estaban los que apelaban a los militantes, fuente última de legitimidad en una votación como los electores lo son en las elecciones generales. Pero, por otro, los que consideraban que los asuntos políticos son demasiado complicados para que los entienda cualquiera y reducen la decisión a los iniciados, al aparato, a los expertos. Cierto que los primeros pueden caer en la inoperancia del asambleísmo perpetuo y universal (cosa que el ex-asambleario Podemos ya ha corregido) y que los segundos puede ser ejemplo del viejo despotismo ilustrado de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. No es fácil. Pero mejor reconocer las dificultades que meterse al papel de mentiroso. Democracia representativa que, muchas veces, se traduce en un cheque en blanco para los electos.
Y es que al doblete suerte y capacidad que necesita todo político, por lo visto hay que incluir la mentira, cosa que, con Sun Tzu, también reconocía Maquiavelo. Mentira que profiere el candidato a puesto único como es el presidente de los Estados Unidos o el candidato que sabe que tendrá que pactar, le guste o no. Pero, de nuevo el engaño, difícilmente reconocerá en campaña electoral que va a tener que aliarse con otros. En un acto electoral de las varias elecciones del año pasado, se me ocurrió preguntar a quienes representaban a un determinado partido qué tipo de coalición pensaban para el futuro. Respuesta estándar: “vamos a ganar y a eso dedicamos todo nuestro esfuerzo; no nos planteamos la cuestión de las coaliciones posibles”. Así nos fue y así nos está yendo.
Porque desde esa perspectiva, los gobiernos de coalición (tri-, cuadri-, penta-partitas) pueden estar formados por personas que creen responder a la lógica del presidente de los Estados Unidos. Pero es que, si bien este puede permitirse contemplar a su propio ego desde el último piso de uno de sus rascacielos, los representantes de los partidos coaligados (o que dan su voto sin formar parte del gobierno) están en la medida en que se envainan sus mentiras electorales y las sustituyen por otras nuevas, fruto de la negociación y del acuerdo. Cosa complicada debe de ser el gestionar egos presidenciales en contextos multipartidistas, aunque me consta que hay quien sabe hacerlo, pero no son noticia por ello. La noticia es el “trumpismo” en las coaliciones cuyos miembros ya están pensando en el futuro. Pero no en el futuro de su pueblo, provincia, región o reino, sino en el propio dentro de su partido y el de su partido en las siguientes elecciones, que es el marco temporal de más de un político en funciones de tal.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Un caso interesante de mentira interesada: aunque la mayoría de ataques en Francia por personas declaradas como yihadistas hayan sido llevados a cabo por personas nacidas en el país, tanto Macron como, sobre todo, Le Pen, han hecho énfasis en la “entrada de yihadistas” como raíz del problema. Nada sobre el proceso de radicalización de franceses en las cárceles y, secundariamente, en las mezquitas. No son los únicos de recurrir a la criminalización de los inmigrantes. En los Estados Unidos se ha hecho de Clinton a Trump por lo menos. El caso francés es también interesante por el cambio de propuestas, por parte de Le Pen, entre la campaña para la primera vuelta y la de la segunda, mediando la alianza con Dupont-Aignan, por ejemplo sobre salir del euro. Pero todavía es más espectacular el cambio de este último, de candidato en la primera vuelta a posible primer ministro en la eventualidad de una presidencia del Front National. Es el mercado -electoral, por supuesto-, estúpido)
(Añadido el 4 de mayo: Le Monde recoge las mentiras proferidas por los candidatos presidenciales en debate televisado)

Conflictos (ir)resolubles

Un conflicto es una situación en la que dos o más actores tienen objetivos o proyectos incompatibles. Israel-Palestina es un caso extremo en el que la incompatibilidad casi se hace absoluta. Si, por un lado, una parte de la población judía cree firmemente que toda esa tierra les pertenece porque YHWH se la dio en propiedad absoluta siglos y siglos atrás o, por lo menos, que toda esa tierra tiene que estar ocupada solo por ellos para así evitar una nueva shoah, nuevos progromos o nuevas agresiones y, por otro lado, una parte importante de la población palestina cree firmemente que toda esa tierra les pertenece porque han estado ahí siglos y siglos (puestos a fantasear, palestino viene de pilistim, de filisteo, el pueblo que fue expulsado cuando los seguidores de Moisés lo ocuparon siguiendo las órdenes de YHWH) o, por lo menos, que toda esa tierra tiene que estar ocupada solo por ellos para evitar otra nakba, es obvio que se trata de un conflicto irresoluble expresado por ese "toda" que he subrayado en negritas. Si, encima, ambas partes le dan una justificación religiosa a su demanda, no hay modo de negociar: Dios (Allah, YHWH) no son grandes negociadores, dado su carácter absoluto. De hecho, esa legitimación religiosa está muy presente en amplias capas judías y, por lo que se ve, también en algunos movimientos políticos palestinos como Hamás.
No parece que por parte israelí los partidos coaligados en el gobierno estén dispuestos a revisar lo de "toda" y lo de "YHWH". Incluso hay rechazo hacia los judíos que lo niegan. Pero el paso lo ha dado Hamás: ahora dice que se contenta con las fronteras de 1997 y que el conflicto no es "religioso" sino "político" (supongo que, en parte, también con Al Fatah).
Fronteras seguras, reconocimiento mutuo, seguridad asegurada, incluso creación de una especie de mercado común a la europea (pero sin sus fallos) son cosas estupendas de cara al futuro. Pero todo largo camino comienza por un pequeño paso. Este podría ser uno. Ojalá desde el sector fundamentalista judío se dé un paso parecido y, por lo menos, se detengan las políticas de asentamientos judíos en territorio palestino (según los palestinos) o judío (según la Biblia).

martes, 2 de mayo de 2017

Cuantitativo/cualitativo

Se trata de saber por qué grupos significativos cambian de voto de una elección a otra (que, por cierto, es una de las razones por las que muchas predicciones electorales fallan: no lo tienen suficientemente en cuenta). En el caso estadounidense, una vez más, proporciona buenos datos asequibles al público sobre qué tipo de elector cambió de Obama a Trump o de Obama a la abstención. Algo tiene que ver el Partido Demócrata, la errónea candidata, las cambiantes condiciones de vida que no se ven reflejadas en los cambios en el PIB y la capacidad o incapacidad de la campaña de Trump para darles una respuesta mejor que las de Clinton (si es que las hubo) o no encontraron respuestas y se fueron a la abstención.
Para el caso francés, solo hay preguntas (no conozco trabajos como el que cito: encuestas, grupos de discusión, entrevistas en profundidad). Queda por saber si los que votaron al insumiso Melénchon votarán por la insumisa Le Pen o se horrorizarán por su proto-fascismo o no votarán al no poder coincidir con Macron. Y qué pasará con los que votaron por los socialistas (partido en peor situación que el Partido Demócrata estadounidense que, al fin y al cabo, ganó en voto popular, pero que se encuentra en condiciones ideológicas y de candidato parecidas).
Y cosas parecidas se podían haber preguntado en las repetidas elecciones españolas del año pasado: por ejemplo, quiénes, por qué y desde qué voto se fueron a la abstención. Y algo parecido de cara a unas posible inminentes elecciones o, en todo caso, cuando toquen: ¿Consigue Podemos mejorar las perspectivas del PP? ¿Consigue el PSOE hacer una oferta creíble? 
Como se puede imaginar, las respuestas no vienen únicamente del terreno cuantitativo. 
Algo así como este gráfico que me llegó hace un par de día  (y que es viejo de marzo de 2016) con los "millones" de la corrupción de los diversos partidos políticos -y la familia real-
Resultado de imagen de corrupcion por partidos
Además que no saber a qué se referían esos "millones" y cómo se habían calculado, era evidente que no se habían considerado todos los casos que andan ahora por los juzgados y los medios (¿solo tres para el PP?), pero la "magia" de lo cuantitativo más la capacidad para fundamentar los propios prejuicios políticos hacían que el gráfico -que, insisto, no tenía mucho sentido- fuera recibido con alegría en algunos sectores ya que demostraba lo que uno quería que demostrase. 
Se podría haber elegido este otro, más reciente, igualmente problemático en su capacidad de llevar a conclusiones definitivas pero que, por lo menos, define su unidad de recuento, a saber, los casos conocidos:
1415625791
Tanto en los gráficos en cuestión como en lo que ahora me ocupa sobre el cambio de voto, el elemento cualitativo es casi tan importante (tal vez más) que el cuantitativo, aunque este último dé la impresión de verdad, seguridad y certeza. 

lunes, 1 de mayo de 2017

Redes sociales no tan sociales

Más o menos, se sabe qué proporción las usa. Lo contaba el Pew Research Center:

La verdad es que no me interesan las redes sociales. Eso sí, si por tales se entiende el uso de esta bitácora, retiro lo dicho. Pero de vez en cuando tengo alguna experiencia en las convencionales (chats sobre todo, pero también comentarios). Encuentro cuatro tipos principales:
1. Los que se desahogan. Ya se sabe: la frustración produce agresividad y la agresividad se expresa donde puede (desde la depresión a la violencia). Enfermedades mal llevadas, reveses económicos, plantones emocionales, abandonos, soledad están entre las causas que imagino (y en más de un caso conozco) para estos comportamientos agresivos, insultantes.
2. Los que se cierran en la burbuja. Son grupos a los que se pertenece y que tienen en común alguna idea más o menos peregrina (desde la militancia en un partido a la negación del cambio climático, por poner dos ejemplos). Lo que emiten y reciben está en consonancia con lo que piensan o creen de modo que el chat se convierte, la frase no es mía, en una especie de burbuja ideológica en la que se encuentran cómodos y viven la pertenencia al grupo.
3. Los machacones. Son personas que, venga o no venga a cuento, ya saben a dónde van y se encargan de repetir hasta la saciedad su eslogan o su doctrina. Una variante es la de los que creen que cuanto más se repita una cosa, más cercana está a la verdad. A veces se equivocan, obviamente.
4. Los repetidores, es decir, que disfrutan reenviando esos menajes que terminan con variaciones sobre la orden de "pásalo". Es un poco cansino recibir varias veces la misma denuncia que, encima, ya se recibió hace años y sigue dando vuelta gracias a estos especialistas en reenviar mensajes de, a su juicio, particular trascendencia y de escasa eficacia, por lo menos en comparación con la que el "pasante" espera conseguir.
5. Los necesitados de confirmación. Gente insegura que solo busca aquello que encaja con sus ideas o preferencias. Es una variante de la burbuja, solo que aquí se trata de individuos, no de grupos.
Personalmente, me molesta el grupo 1. Les entiendo, pero entender no quiere decir disfrutar con ello. También creo entender a los demás, pero, en este caso, entender no es justificar. Lo acepto. No me molestan. Seguro que algo de ello soy el primero en compartir, así que...