jueves, 18 de mayo de 2017

Nubarrones mundiales

Las élites no han tendido a ser excesivamente clarividentes. Encerrados en sus guetos "allá arriba", con una corte de aduladores que les dicen lo que quieren oír y despreocupados por lo que pueda suceder "allá abajo" siempre que no se ponga en peligro su posición ganada a pulso o heredada, las élites a lo más que llegan, cuando les dicen que "el pueblo no tiene pan" es responder "pues que coman bollos", como dicen que dijo María Antonieta. La cosa terminó, para ella, con una cabeza cortada por la guillotina en aquel cambio de élites que se llamó Revolución Francesa y que dejó a los de "allá abajo" donde estaban antes. 
Sigo, en esto, el modelo que Orwell pone en la pluma de Emmanuel Goldstein, fundador del ingsoc, en cuyo manual podía leerse, según la novela 1984, publicada, como es sabido, en 1948:
A lo largo de los tiempos históricos y probablemente desde el final del periodo neolítico, ha habido tres clases de gente en el mundo: los de Arriba, los de en Medio y los de Abajo [...]. Los intereses de estos tres grupos son completamente irreconciliables. El propósito de los de arriba es el de seguir en su sitio. Los de en medio quieren ocupar el lugar de los de arriba. La aspiración de los de abajo, si es que tienen alguna - ya que es una característica permanente de los de abajo, que viven tan oprimidos por los trabajos penosos, el no ser, sino de vez en cuando, conscientes de algo diferente a sus afanes cotidianos -, es la de abolir todas estas distinciones y crear una sociedad en la que todos los hombres sean iguales [...] Incluso hoy, en un periodo de decadencia, el nivel medio de vida es más elevado de lo que lo fue en los últimos siglos. Pero ningún aumento de riqueza, ninguna suavización de las costumbres ni reforma o revolución algunas han podido hacer avanzar ni un milímetro la igualdad humana. Desde el punto de vista de los de abajo, ningún cambio histórico ha significado algo más que el cambio de nombre de sus amos.
Teoría y práctica del colectivismo oligárquico, por Emmanuel Goldstein 
Va por esos derroteros Noam Chomski, solo que ahora la indiferencia de las élites ocupadas en su propia circulación puede tener consecuencias catastróficas también para ellos: la confrontación nuclear posible y el cambio climático probable. El asunto, dice, es particularmente acuciante si de lo que se trata es del papel que la desigualdad en los Estados Unidos, bien alejada del "sueño americano", puede tener para el país, primero, y para el resto del mundo, después. No se trata, pues, de una teoría de la conspiración (aquí hay un buen análisis de sus componentes incluido el hecho de que por más que demuestres con datos la falsedad de una de esas teorías, lo más probable es que eso produzca una mayor convicción en la misma)
Falta un nubarrón más: el de la ciberguerra. Con programas ideados por la National Security Agency estadounidense, robados en su momento (no recuerdo ahora a quién se atribuyó en su día tal robo) y puestos en funcionamiento la semana pasada, se muestra la vulnerabilidad de los fuertes frente al WannaCry y similares. Si ha sido un ataque de Corea de Norte o de cualquiera de nuestros "enemigos" (no queda claro quiénes son esos "nosotros") es algo casi tan irrelevante como saber quién empezó a azuzar el riesgo de cambio climático o, en su caso, quién empezó la escalada nuclear.


1 comentario:

  1. Hoy, en las noticias sale otro caso de corrupción en Brasil, en el que al parecer el actual presidente esta vinculado. Creo que ha tenido que cerrar la bolsa. Lo que me queda claro, es que la incertidumbre del sistema es ahora una realidad, distintos economistas y sociólogos han puesto el enfoque en una posible crisis en EEUU o China pero, por lo menos yo no conozco a ninguno que estuviera hablando de brasil. ya Marx en el manifiesto comunista dijo eso de "todo lo solido se desploma, todo lo sagrado es profanado..." Lo que yo entiendo es que lo mas probable sea pequeñas crisis por distintos espacios del sistema a distintas intensidades.

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