sábado, 17 de junio de 2017

Populismo en decadencia

No hay una definición en la que todo el mundo esté de acuerdo (véase, si no, mi "Europa y sus 'populismos'" que se encuentra en la columna de la derecha de este blog). Sin embargo es curioso que se anuncie su decadencia en Europa. Gracias al Brexit, se dice, o gracias a Macron en Francia o, todavía más interesante, gracias a que han tocado poder en el caso de Finlandia y una cosa es predicar y otra dar trigo. Que hay problemas, eso no se duda.
Sea o no sea cuestión de un supuesto populismo en decadencia, sí parece que los tres elementos simbolizados por los tres casos citados tienen efectos importantes sobre la política.
Primero, los referéndum los carga el diablo. Permite juegos vistosos, emociones intensas, decisiones dicotómicas para asuntos que no lo permiten, pero acaban volviéndose contra los que los convocaron. Casos evidentes: Santos en Colombia, Renzi en Italia y Cameron en el Reino Unido. Que después el M5S en Italia o el UKIP en el Reino Unido tengan problemas, es cosa de ellos. 
Segundo, el desasosiego político que afecta a los electorados europeos (su voto no es un matrimonio "hasta que la muerte nos separe", sino un amor veraniego) puede cristalizarse en alternativas que no son precisamente las convencionales del Front National francés. Macron lo ha visto y el temor que había de que en las legislativas se produjese un presidente con un parlamento todo él en la oposición no se ha cumplido. El presidente tiene casi todo el parlamento a su favor con un partido joven-joven.
Tercero, como he dicho, una cosa es predicar en una campaña electoral y otra es afrontar las crisis internas que pueden afectar a quienes detentan el poder. En las Españas podría estar sucediendo en los lugares en los que los supuestos "populistas" ya han logrado su parcelita de poder. Todo ello sin contar el caso espectacular de Syriza en Grecia.
Es pronto para afirmar el título de este post. Hay todavía mucha crisis por recorrer y mucho salvador dispuesto a prometer el oro y el moro. Y muchos nubarrones que permiten todo tipo de aventuras emocionales. Tal vez sin llegar a extremos, pero no por eso menos peligrosas.

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