martes, 7 de noviembre de 2017

Rusia y su soft power

Tenemos la todavía en marcha investigación sobre el papel jugado por rusos (más o menos conectados con su gobierno) en la política estadounidense. De hecho, ya se conocen nombres de "fabricantes de trolls" en la alt right dedicados a fomentar determinadas actitudes a través de la ya conocida política de las fake news. Y ha habido "bajas" al aparecer implicados locales en el asunto.
Por tener, teníamos el papel que habrían jugado en los acontecimientos catalanes de estos últimos tiempos, sea como medio de dulcificar su propia posición en Crimea, sea como forma de debilitar el proyecto europeo. El rápido envío de un "embajador"  (en realidad un observador) a la República de Cataluña no demuestra nada, pero da qué pesar. En todo caso, el gobierno ruso negó cualquier intervención suya en el proceso con o sin Assange.
Ahora aparecen indicios de su intervención en los asuntos ingleses, Brexit incluido.
Creer o no creer en estas posibilidades (o realidades) parece que tiene algo que ver con la ideología previa del creyente o descreído. En el caso estadounidense es obvio: hay un foso entre republicanos y demócratas. En el caso de Cataluña, no se habla del tema: hay noticias, por lo visto, más importantes que la geopolítica del asunto, pero no deja de ser intrigante que una página que cubre los Païssos Catalans y que se publica con la colaboración del gobierno autónomo catalán tenga una entrada precisamente sobre dicha geopolítica. Del caso británico, se verá.
(Añadido el 10: Que un editorial del madrileño El País se dedique al asunto da que pensar y no necesariamente en el sentido de que lo dicho sea cierto. El resto de reportajes de este ejemplar, sí)

No hay comentarios:

Publicar un comentario